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Silvestre Dangond: “Uno siempre camina en el bien, debatiéndose con el mal”

Publicado: 5 abril 2017

Por: Víctor Sánchez Rincones / Ocio Latino /

Por más que salen informaciones diarias sobre la vida y la carrera musical de Silvestre Dangond muchos no lo conocen. Describirlo no es fácil ni para él ni para nadie. Compararlo con otro artistas es erróneo. Silvestre es único. No existe una copia parecida a él. Por más que lo asemejen con el uno y el otro este joven nacido en Urumita (Guajira), Colombia, tiene un sello de identidad difícil de copiar. Lo pueden criticar, lo pueden amar, lo pueden odiar, pero Silvestre Dangond, tiene tanta fuerza interior, que sin exagerar, consume la energía de los que lo rodean.

En su búsqueda interior siempre lo salva la música. Y esa música es lo que lo ha traído a España para presentar un álbum que lleva por título “Gente valiente”, que como su nombre lo dice, rompe un poco con el vallenato tradicional para enmarcarse en sonidos nuevos y modernos. A pesar de las críticas que ha recibido este nuevo proyecto musical por parte de los puristas del género, Silvestre Dangond, tiene claro que para ganar hay que arriesgar, y que su mente dejó hace años de ser local para ser universal.

Víctor Sánchez: No sé por dónde empezar esta entrevista, porque todos saben de la amistad que me une a ti, y hasta estoy nervioso y se me traba la lengua, pero yo creo que lo más importante es felicitarte Silvestre, bienvenido a España; este mercado te necesita también.
La primera pregunta tiene que ver con el nuevo disco ¿Va a salir en España en formato físico o simplemente lo vamos a encontrar a través de las plataformas digitales?

Silvestre Dangond: Esa parte tendría que entrar como en detalle; sé que el presidente de Sony España está muy contento, me lo manifestó él mismo en una reunión en Miami. Cuando yo salí de la oficina, él salió solo, y me dijo: ‘Te voy a apoyar, yo creo en tu proyecto, yo creo en ti’, y yo pienso que hay que darle tiempo. Lo importante es que ya comenzamos y nos montamos en esta tarea.

VS: Hablemos de Valledupar y todo lo que ha significado Valledupar para ti…

SD: Yo quiero que ellos se sientan súper contentos, súper felices, confiando en lo que va a pasar con Silvestre Dangond porque al final de la historia sé que hay puristas que me admiran, que me quieren, que aman mi música. Ahora con este nuevo trabajo están tratando aún de digerirlo, pero que entiendan que los cambios y la evolución es necesaria Víctor, es necesaria por todo, para que un género perdure y siga ahí latente en el corazón, porque no solamente estamos pensando en colombianos, sino en todos los que hablan español.

VS: ¿Qué sientes como padre cuando ves a tus hijos compartiendo contigo en los escenarios?

SD: Lo que pasa es que ellos ahora son niños y todo les vale (risas), todo les vale Víctor; entonces yo los llevo porque ellos me lo piden que los lleve y ellos son los que me dicen ¿cuándo me vas a llevar? Y a veces se molestan cuando tienen vacaciones, y estamos en Colombia, y saben que voy a tener conciertos y que no los llevo, se molestan conmigo y se resienten porque no los puedo meter en todos los conciertos, pero así me pasaba a mí, yo también le decía a mi papá que me llevara a las casetas en ese entonces de Jorge Oñate, de Diomedes, de Poncho Zuleta, del Binomio de Oro. En una de tantas de esas casetas terminé yo cantando con Jorge Oñate, por ahí hay un audio de cuando yo tenía como 12 años. Entonces de pronto la historia se repite, eso sí, no le exijo a ninguno de ellos que se dedique a la música; es importante que ellos hagan como su papá, su papá siguió su corazón, lo que sentía, y mira hoy en día donde estoy, frente tuyo.

VS: ¿Y tu esposa qué piensa de todo esto?

SD: Mi esposa no sé, tengo que descubrir su pensamiento. Ella es abogada. Yo creo que ella creerá y querrá tener un abogado en la familia, pero no sé si sucederá, porque ninguno de los tres pinta como abogado. Yo creo que uno va a ser productor de cine, otro va a ser productor musical y el otro será cantante (risas).

VS: Hay tres artistas que te han marcado, pero sabemos que tú eres seguidor de Jorge Oñate. Eres más oñatista que diomedista…

SD: Sí, lógico, lógico…

VS: ¿Qué significa Jorge Oñate para ti?

SD: Primero es el cantante que mi papá me inculcó. Tú te montas con tu papá al carro chiquitico y la música que escuchas siempre es Jorge Oñate. Mi admiración fue natural por Jorge, por mi padrino, y creo que él me ha dado a mí como que el aval. Él todo el tiempo le ha dicho al mundo, al gremio, quién soy yo y qué significo yo para él. Él me ve con buenos ojos. Nunca le veo a él sus errores o sus criticas, siempre le veo el lado positivo.

VS: ¿Y qué significa Diomedes Díaz?

SD: Es que yo nunca puedo cambiar el discurso Víctor, siempre tengo que hablar de Diomedes como los extraterrestres, lo sobrenatural del género vallenato. Como él no nacerá más nunca un cantante, es lo sobrenatural del género, a él Dios le dio poderes reflejado en todo, en su poder de hablar, de pensar, de cómo manejar la mente de los que lo seguían. Jamás en mi interior, en mi cabeza, está sobrepasar los límites de Diomedes ni superarlos jamás, el día que yo piense algo así estaré loco, ese día ya no estaré normal, porque soy consciente de semejante artista que parió la música vallenata.

De Diomedes agradezco tanto, porque nos dejó tantas cosas por aprender y que sigo aprendiendo y que nunca se me van a olvidar. Y que aplico cuando me toca aplicar. Su canto, su melodía, su potencia, su brillo, algo que jamás se va a repetir dos veces, y bueno, mira el contraste de lo que me pasa en mis conciertos Víctor, canto una canción como “Materialista” y hay euforia, y llevo a la gente al éxtasis de lo moderno, y de un momento a otro te canto una canción como el “Cóndor herido”, y el éxtasis se prende más; tengo la facilidad de navegar en esas dos aguas.

VS: ¿Tienes pensado hacerle un homenaje a Diomedes algún día? ¿Grabar todos los temas de Diomedes, por ejemplo?

SD: Sí, lo tengo en lista de espera. Últimamente lo han rencauchado mucho, se ha vuelto muy común que canten canciones de Diomedes y que graben canciones de Diomedes, que graben clásicos vallenatos, entonces no siento necesidad de hacerlo porque de eso hay en el mercado, ¿sí me estás entendiendo?. Hay tanto reencauche y tantos homenajes hoy en día en el mercado que no siento necesidad de hacerlo.

No sé sí en algunos años, en unos 10 o 15 que tenga necesidad de hacerlo, o que sepa que al mercado le hacen falta unos clásicos reencauchados, lo voy a hacer, pero ahoritica pienso que no tengo necesidad, los han grabado casi todos.

VS: Seis meses antes de morir, Diomedes me decía, ‘yo voy a Colombia y lo primero que voy a hacer es encerrarme en un estudio para grabar con Silvestre. Y eso nunca se dio…

SD: ¡Me dolió!. Me dolió, me dolió profundamente en el alma. Yo estaba en Miami y recibo una llamada de José Zequeda, su mánager, y me pasa a Diomedes, duramos hablando como unos 15 minutos, me colocó la canción dos veces por teléfono, él estaba muy emocionado, lastimosamente todos sabemos quién era Diomedes y él era de su ley. Cuando él me llama y me da una fecha para grabar la canción, esa fecha yo estaba en los Grammys. Entonces, o decidía ir a los Latin Grammys o grabar la canción. Yo pensé que él podía esperar, pero no, no esperó y me quedé con el sinsabor de que él quería grabar esa canción que hizo después con su hijo Martín. Pero bueno, yo sé que todos los que cantamos vallenatos sin ser Díaz, llevamos el legado de Diomedes naturalmente. Porque siento que todos en nuestros conciertos cantamos una canción de Diomedes Díaz, lo mantenemos vivo, aunque a él no hay necesidad de mantenerlo vivo porque esa leyenda está vivita en el corazón de todos los que lo conocimos.

VS: ¿Qué es lo que no repetirías de la historia de Diomedes Díaz?

SD: Bueno, hay cosas que yo ya hice, que no volvería a hacer, más bien; muchas cosas oscuras. Contamos con la fortuna de salir de ese mundo oscuro, y creo que hasta culturalmente cosas que veíamos bien. Que todo era parranda, que todo era folclore, que no le veíamos malicia, creo que eso te va absorbiendo tanto que te tumba, te caes.

Yo creo que lo de Diomedes fue más que eso, yo creo que se convirtió en una enfermedad. Ya eso no estaba en él. Por eso cuando lo criticaban últimamente, yo decía que los que lo criticaban estaban fuera de órbita, porque yo creo que debimos de ser mas compresivos que críticos con Diomedes. Si hubiéramos sido más comprensivos, lo tuviéramos vivo en estos momentos. Le hubiéramos dado tiempo, porque todos sabemos que él era una máquina, entonces a él lo trataban también como una máquina que nunca dejó de trabajar, si le hubieras dedicado más tiempo la cosa hubiera sido de una manera distinta.

VD: Tú me contaste que una vez tú coincidiste con él en un avión pero no hablaron casi nada…

SD: Sí, esa fue la última vez que lo vi. No le pude preguntar mucho.

VS: Si lo tuvieras hoy delante, ¿qué le preguntarías?

S: Tendría que pensar la pregunta, porque con tantas cosas qué preguntarle a ese loco (risas), no tendría que pensar la pregunta. Tendría que pensar qué le preguntaría, pero no sé qué le preguntaría así de rapidez. ¿Que le preguntaría yo al Cacique? Nojoda (risas), tantas cosas…

¿Sabes qué le preguntaría yo a Diomedes?: sobre los acordeoneros. Le preguntaría cuál era el acordeonero que a él le gustaba, porque para él todos -después que estuvieran con él-, eran el mejor, si me entiendes (risas). Pero yo que he tenido a Román, Juancho, Rolando y ahora Lucas, sabes que uno tiene siempre sus guardados.

VS: ¿Has pensado alguna vez en la muerte?

SD: Sí, yo he pensado en la muerte, y pienso que la muerte es una realidad; lo que sí es cierto es que no quiero morirme, no quiero morirme todavía, hay muchas cosas que contar, hay muchas cosas que vivir, tengo una familia, tengo unos hijos a los cuales quiero criar, pero sé que es una realidad, yo sé que en cualquier momento puede llegar y todos los días le pido a Dios que gracias por su misericordia porque sin su misericordia no estaría aquí dándote esta entrevista a ti, porque bastante mal que me he portado; aunque no sé si me vaya a volver a portar mal.

VS: ¿Por qué decides irte a vivir a Miami?

SD: Bueno, tú sabes que el orden público en Colombia no fue el mejor. A mí me sacaron de Valledupar con llamadas, con cosas que pasaron en Valledupar, pero a esos mismos les agradezco hoy en día que me hayan sacado de allá porque la vida me cambió para bien. Mi alma nunca se ha ido de Valledupar y menos de Urumita, siempre está ahí anclada, disfruto los momentos. Por eso cuando me preguntan qué extraño, digo nada, porque yo todos los fines de semana visito Colombia, y no solamente una zona, visito la costa, el interior. Para mí es una fortuna poder viajar y poder conectar y disfrutar de todas las zonas de Colombia. Yo disfruto mucho eso porque es mi trabajo.

VS: ¿Crees que irte a Miami te ha dado más libertad?

SD: Sí, claro que sí…

VS: ¿Y en Colombia?

SD: Uno se concientiza Víctor. Una de las cosas importantes que deberían de tener muchos artistas es no desconectar del mundo real, porque a veces uno se desconecta, y a mí me pasó. Ejemplo: no saber cuánto vale una carrera de taxi, ¿me entiendes?.

Es rico que la gente te salude, te admire, te pidan fotos, claro que todo en exceso es malo. Tú vas a un restaurante y tú quieres comer tranquilo. O tú vas a hacer algo y tú quieres llevar tu vida tranquila, como cualquier ser humano por ahí, pero cuando toca, toca. Es más yo creo que cuando uno nace para esto todo se acomoda Víctor, todo se acomoda.

VS: Tú tuviste una niñez que podemos decir que no fue fácil…

SD: Sí. Para nada fue fácil. Pero ahora tampoco es fácil, claro porque ser padre es duro Víctor, yo sé que tu también tienes tus hijos, y a medida que ellos van tomando autonomía de tomar ellos mismos sus decisiones, de decir ellos mismos lo que piensan, la cosa se complica. Y se complica tanto que produce sentimientos como el miedo.

VS: ¿Qué extrañas de tu niñez? Qué extrañas de tu padre, de tu madre, de tu hermano, ¿qué extrañas de ellos?

SD: A pesar de que uno vive en comunicación permanente gracias a la tecnología, no ver a las personas, no tener el contacto con ellas muy seguido, es algo doloroso porque las personas cambian Víctor, las personas cambian, uno va cambiando de acuerdo a lo que vas viviendo, pero palo que nace torcido jamás su tronco endereza, eso es falso. La persona que a medida que va creciendo y va madurando, va cambiando; hay gente que va valorando mucho más el tiempo, otros valoran mucho más el trabajo, otros valoran mucho más la tranquilidad, otros valoran mucho mas la salud. Entonces la gente va cambiando. Yo quisiera darme un tiempo, un tiempo sabático, pero lo anuncio y enseguida me caen. Si digo que voy a durar dos meses sin trabajo dedicándome a la familia entonces dicen: ‘Claro como no piensa en los demás, que con qué trabajan, que con qué comen’, es incomprensible. Por eso el buen líder tiene que imponer, no se puede dejar imponer.

VS: ¿Quién te ha salvado?

SD: ¡Dios! No hay más, Dios y su misericordia, no hay más. Por mis propios medios sería imposible, pero imposible. Bueno y tengo una gente que me respalda. Sin la gente sería nada, de qué sirve el talento sin la gente; yo puedo cantar mucho, pero si no tengo la gente ¿qué hago? Y no solamente gente del público, sino gente como tú, que creen y confían en mí.

VS: ¿Te arrepientes de algo?

SD: ¡No! Aquí en esta entrevista si se me aparece papá Dios y me da la oportunidad de hacerle una pregunta le diría que yo quiero vivir la misma vida, la misma vida Víctor, hasta el día 22, miércoles 22, 13:27 de la tarde aquí en Madrid, que no me cambie absolutamente nada, pero nada de nada, mismos papás, mismas mujeres, mismos amigos, mismo pueblo, la misma vida, es que yo creo que la vida mía es una vida para contar y valiosa, es de mucho valor, ¿Y sabes por qué es de mucho valor Víctor?, porque hay gente que no sabe leer ni escribir y son prósperos. Porque hay muchas personas inteligentes que se burlan del que no sabe, y no hacen nada. Yo hice hasta mi bachillerato, ahí a los empujones, pero bueno, Dios sabía lo que iba a hacer con esta criatura. Y él me tiene aquí al frente de un público brindándole alegría, música, brindándole una buena vida y un mensaje positivo de decirles que sí se puede.

VS: ¿Cómo haces para matar tus demonios?

SD: ¡Nojoda, me vas a corchar! ¿Cómo haces para matar tus demonios?, yo creo que eso es un tema que se lo preguntas a un pastor y creo que todo el mundo te dice lo mismo, el autocontrol es una cosa que hay que amar, hay que amar la obediencia, hay que darse valor, cuando uno sabe que existe un Dios que te quiere, que tiene misericordia contigo es como cuando tú dices no le puedo fallar a mi esposa, porque ella me ama, ella me respeta, ya uno comienza uno a valorar las cosas por ahí. No quiero fallarle a mi esposa porque ella es súper buena conmigo. Así es como uno comienza a matar esos demonios que lleva uno. Uno siempre se va a debatir entre el bien y el mal Víctor, siempre, es falso que las personas siempre van a caminar en el bien, uno siempre camina en el bien, debatiéndose con el mal. Porque no solamente eres tú, cosas que te llegan en el diario vivir; tú estas tranquilo y te llega un mensaje equivocado, te llega un mal comentario. La gente cree que portarse mal es beber, consumir alcohol, drogarse y mujeres, hay gente que no consume droga, que no consume alcohol, y gente que no mujerea y son unos demonios. La envidia hace parte del demonio, el ego hace parte del demonio, yo creo que con el egoísmo, la envidia y el ego tienes para ser el demonio más grande de este mundo.

VS: Hay una persona que te quiere a rabiar y siempre te ha protegido y se llama Carlos Bloom, tu mánager…

SD: El querido Charles.

VS: ¿Qué le debes tú a Carlos Bloom?

SD: Es mi compañero. Carlos para mí es un luchador constante. Con el cambio que hemos vivido, tú sabes que he tenido muchas dudas con Carlos, porque dije, qué tanto se va a acomodar él a esta forma de trabajar, y siento que ha sido una persona muy honesta, como me dice siempre, ‘pelao si tú dices que vamos para la derecha vamos para la derecha’.

Él todo el tiempo me ha apoyado en todas la decisiones que yo he tomado, él todo el tiempo con Silvestre Dangond, como decimos nosotros, es una perra parida (risas). Una perra parida con su Silvestre, ha sido un gran equipo, y yo vivo agradecido a Carlos, más por su honestidad que por cualquier otra cosa. Es un hombre muy honesto, muy fiel a mí, a nuestra relación, la cual nunca se basó en el dinero y nos respetamos los espacios. Yo quiero que él vea esto y sepa que yo le respeto mucho su forma de trabajar, y él me respeta mucho la forma de pensar mía, la forma musical, y yo creo que eso hace parte del éxito que hemos tenido como pareja laboral. Con la llegada de Walter Kolm (su mánager internacional) que se sumó al equipo, también tuve dudas de que Carlos se pudiera sentir desplazado o incómodo, pero no, él ha sido muy profesional, y más bien es inteligente porque está aprendiendo mucho de Walter, y viceversa. Hemos hecho un equipo de gran apoyo. Que no crea Walter que se va a salir con la suya, al contrario, está aprendiendo mucho de Carlos; cuando lo venga a ver le voy a montar una oficina en Miami (risas).

VS: Sé que el tiempo apremia…

SD: Ya está haciendo hambre, ya está haciendo hambre Víctor, yo estoy que me meto, no sé, ¿nos vamos de tapas? ¿O qué será?

VS: Silvestre, ¿eres feliz?

SD: (Risas). ¿Si soy feliz? La felicidad no es eterna, la felicidad es diaria Víctor, uno no puede profanar felicidad. Yo creo que uno de los errores de los seres humanos es profanar felicidad, pero hoy, soy feliz, ¿por qué soy feliz? Porque hoy me levanté, troté, desayuné, salí a hacer promoción por primera vez en España, tuve varios medios en Madrid que se fueron contentos y entonces eso me produce felicidad. Mañana no sé si seré feliz, pero hasta el momento soy feliz, porque tengo mi esposa aquí conmigo, y no tengo que estar pensando en cosas malas, al contrario, te tengo aquí al frente, tengo la disquera en plena disposición, y entonces, hoy, hoy hoy, ahora, soy feliz, mas tarde no sé, pero si sigo aquí sin almorzar me va a dar rabia (risas).


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