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Bolivianos contra la crisis

Publicado: 7 enero 2009
Las crisis son momentos para buscar oportunidades. Los bolivianos, según las proyecciones, son uno de los colectivos en España con mayores papeletas para convertirse hacia finales de 2009 en un grupo líder en el ámbito de los emprendedores, de los autónomos y del “autoempleo”. Y es que han sido uno de los sectores más afectados por los despidos en el ámbito den la construcción y, por el tiempo que llevan en España como grupo numerosamente destacado, muchos bolivianos empiezan a obtener papeles por medio del arraigo social. La empresa propia es la opción. No hay mal que por bien no venga.

Poner un negocio de alimentación es uno de los proyectos más viables ideados por los bolivianos. Foto: Y. Vaccaro.
  • Escribe: Yolanda Vaccaro
  • Diversas entidades trabajan con el colectivo boliviano en la búsqueda de las oportunidades. Entre ellas destaca ACOBE (Asociación de Cooperación Bolivia-España), cuyo principal proyecto para 2009 es incentivar por medio del asesoramiento y la formación a todos los bolivianos que quieran emprender un negocio en España o en Bolivia.
    Álvaro Ibáñez, abogado y director de Relaciones Institucionales de la asociación, originario del Beni y residente en España desde hace seis años (llegó para hacer diversos masters en universidades españolas como la Carlos III y la Complutense de Madrid), se dedica al codesarrollo por vocación. Habla con realismo pero también con entusiasmo de las posibilidades que se presentan para inmigrantes como los bolivianos, subrayando que actualmente lo que hace falta es asesorarse y formarse. Indica: “Queremos darles las herramientas necesarias para que aquellas personas que tiene interés de emprender un negocio en España o en Bolivia puedan contar con toda la información útil y concatenarlo con la búsqueda de financiación. Buscamos espacios donde puede haber una buena oportunidad de inversión y identificamos las capacidades personales de los interesados”. Así a través de la entidad, continúa, “les ayudamos a emprender el proyecto y hacemos el seguimiento para ver que todo vaya bien y brindarles la asesoría que necesiten con planes de formación y de planificación del plan de negocio”.
    Desde mediados de 2008 la asociación, de la mano del respaldo institucional y de entidades financieras privadas, ofrece capacitación en este terreno. “La gente está interesada porque se plantea metas, primero tener sus papeles, luego tener una estabilidad y luego tener su pequeño negocio o ser autónomo”, señala Ibáñez.

    “No es un mal momento para emprender”
    Para Ibáñez la crisis no hará mella en el colectivo inmigrante en general y boliviano en particular y este año será seguramente el de los emprendedores bolivianos. Explica: “El colectivo inmigrante que es mucho más arriesgado, tiene mucho menos temor a la crisis puesto que ya ha pasado por crisis en sus países y porque dejar el país propio ya es una crisis. No puedes compararlo con una persona autóctona que está acostumbrada a una calidad de vida y que le cuesta asumir la crisis porque tiene más que perder porque no ha vivido otra cosa. Venir y empezar de cero acá ya te da ventaja”. Afirma: “No es un mal momento para emprender si existe la oportunidad, si tienes las ganas suficientes. Es momento para formarse”.

    La falta de papeles, el punto débil
    Lógicamente no todo son buenas noticias. Y es que para poder desarrollar un negocio en España hace falta tener papeles. Florentino Camacho, cochabambino, vive en España con su esposa y sus dos hijos. Asiste a las conferencias sobre autoempleo que se ofrecen a los bolivianos en España. Quisiera poner un negocio de alimentación, una panadería o un locutorio. Pero no puede porque no tiene papeles. Él es una posible víctima de la crisis sin posibilidad por el momento de birlarla poniendo una empresa, como sería su deseo. Ya se plantea regresar a Bolivia. Nos cuenta: “Poner una empresa es una opción pero sólo para los que se encuentran en situación legal. La oferta laboral que tenían que darme para lograr el arraigo social está en duda; el mes pasado la empresa de construcción en la que trabajaba me despidió, por la crisis. No puedo hacer nada”.

    La empresaria que deja el servicio doméstico
    Lidia Villanueva, nacida en Oruro, es el vivo ejemplo de la idea que de la inmigración boliviana tiene Ibáñez. Lleva siete años en España, donde vive con su esposo y sus seis hijos, a quienes ella trajo desde Bolivia. Ahora se prepara para
    dejar su trabajo en el servicio doméstico y
    convertirse en empresaria. Esta señora decidida, analítica y valiente no duda de que nos encontramos en un buen momento para emprender negocios: “Sí es viable. No pienso retornar a Bolivia porque la situación económica en Bolivia está muy mal. Es una gran oportunidad
    de hacer algo que te puede llenar”. Desde hace dos años proyecta poner un mediano supermercado (en la zona madrileña de Usera). Primero trató de conseguir la financiación en una entidad financiera privada, pero le rechazaron la
    solicitud porque tiene un a hipoteca, y la entidad pensó que era demasiado riesgo. Hasta que hace unos meses contactó con emprendedores.com, programa de la Comunidad de Madrid; hizo el
    curso correspondiente y le acaban de aprobar aquí mismo la concesión de la financiación. “Ya tengo la empresa constituida. La Comunidad de Madrid me dará el dinero este mes y el supermercado se abrirá en marzo”, precisa.
    Lidia Villanueva y sus dos socias trabajarán en el supermercado pero, además, darán trabajo a otras tres personas.
    No contenta con ello tiene Lidia otra idea: “Me gustaría hacer muchas cosas más porque quiero ayudar a mi gente y también a españoles. Tengo
    puestos mis ojos en un proyecto para dar trabajo a mujeres maltratadas”. La señora Villanueva no cree que dejar su trabajo relativamente estable sea un error. Indica: “Dejar el trabajo es un riesgo pero estudiándolo bien es algo de lo que puedes sacar provecho. Llevo en este proyecto dos años, lo conozco muy bien, no tengo experiencia pero he averiguado, yéndome personalmente a los grandes distribuidores, sacando precios, etc. Si no arriesgas no ganas. A mí me gusta arriesgar igual que hice cuando vine a España”.

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