El modelo venezolano Carlos Martínez que tras su paso por Chile trabajó un año en el campo para costear su sueño europeo, aterriza en la capital de España con un objetivo claro: las pasarelas de las grandes casas de lujo internacionales.
Entrevista: José Luis Salvatierra
En el mundo de la moda, las luces de la pasarela suelen ocultar las sombras del esfuerzo que hay detrás de cada rostro. Carlos Martínez, un joven venezolano de 23 años, es el ejemplo vivo de que el camino hacia el éxito en la alta costura no siempre está alfombrado. Tras un periplo migratorio que lo llevó de Venezuela a Chile, y finalmente a España, Martínez se instaló en Madrid con una meta innegociable: posicionarse como un top model internacional.
Un giro drástico: Del glamour al rigor del campo
La carrera de Carlos no comenzó ayer. Tras formarse durante dos años en una academia de modelaje en su Venezuela natal, emigró a Chile, donde logró trabajar con diseñadores de alta costura y marcas de ropa interior. Sin embargo, consciente de que el techo de la industria en Latinoamérica no era suficiente para sus ambiciones, tomó una decisión radical en 2024: dar el salto a Europa.
Para reunir los fondos necesarios para iniciar su sueño europeo, Martínez se alejó de los focos y se trasladó a las zonas rurales de Chile. Allí, trabajó durante más de un año en una finca dedicada a la producción de alfalfa.
«Fue un cambio muy brusco. Estar ocho o nueve horas bajo el sol es un trabajo duro que no cualquiera hace. Pero cuando tienes una meta clara, te esfuerzas. Mi motivación no era quedarme ahí, era poder migrar», confiesa el modelo.
El asalto a las pasarelas europeas
Llegado a Madrid hace apenas cuatro meses, Carlos ya ha comenzado a mover sus fichas. Recientemente fue seleccionado entre 150 aspirantes en el casting de «Nuevos Modelos», siendo uno de los 14 representantes elegidos en la capital para participar en el certamen. Para él, esto es solo el primer paso para «entrar en el medio» y que los agentes comiencen a reconocer su perfil.
A diferencia del prototipo que se suele esperar de un modelo venezolano, Martínez destaca por una mezcla genética particular —herencia de bisabuelos franceses y españoles— que le otorga un aspecto diferencial: piel muy clara, gran estatura y una complexión física diseñada para la alta costura. «No soy el típico venezolano, tengo algo distinto», afirma con seguridad.
Disciplina de atleta y visión de futuro
Con un pasado en las artes marciales y el atletismo, Carlos mantiene una rutina estricta de gimnasio, cuidado de la piel y control del sueño. Una preparación donde no deja nada al azar. A pesar de la exigencia, asegura que su metabolismo le permite cierta libertad, aunque prefiere mantener una dieta equilibrada centrada en el volumen muscular.
Sus aspiraciones no se detienen en diseñadores locales; Martínez apunta a la cima: Dior, Chanel y las grandes casas de lujo.
Carlos Martínez representa a una nueva generación de modelos migrantes que no solo aportan una buena presencia física, sino una resiliencia forjada a base de trabajo físico y determinación. «Ya soy un modelo internacional porque he trabajado en varios países, pero siempre aspiro a más», concluye.
Madrid es ahora el escenario donde este joven espera transformar el sudor del campo en el brillo de la pasarela.
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Ficha
Modelo: Carlos Martínez
Edad: 23 años
Enfoque: Alta costura y pasarelas internacionales.
Versatilidad: Aunque su foco es el modelaje, no descarta incursionar en la actuación o la animación.




