La «BadBunny-manía» ha alcanzado su punto crítico en España. Apenas unas horas después de que Benito Martínez Ocasio hiciera historia reivindicando las raíces latinas en el descanso de la Super Bowl en el Levi’s Stadium, la promotora Live Nation ha lanzado un salvavidas para los miles de fans que se quedaron sin ticket: nuevas entradas ya están disponibles para los conciertos de Madrid y Barcelona.
Este movimiento llega tras semanas de ensueño para el puertorriqueño, quien no solo conquistó el Grammy al Álbum del Año, sino que se ha consolidado como el fenómeno global indiscutible de este 2026.
Una «residencia» histórica en la capital
El despliegue de Bad Bunny en España no tiene precedentes para un artista urbano. La gira, que promociona su último álbum Debí tirar más fotos, se concentrará en dos sedes principales:
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Barcelona (Estadi Olímpic Lluís Companys): El 22 y 23 de mayo, con una capacidad de 55.000 personas por noche.
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Madrid (Estadio Riyadh Air Metropolitano): Una auténtica residencia de diez fechas (30 y 31 de mayo; 2, 3, 6, 7, 10, 11, 14 y 15 de junio).
Con esta logística, el artista prácticamente se instalará en nuestro país durante un mes, sumando un aforo potencial de más de 700.000 espectadores solo en España. Las nuevas entradas liberadas corresponden a ajustes de producción y ya pueden adquirirse a través de los canales oficiales de Ticketmaster y Live Nation.
Europa sí, Estados Unidos no
A pesar del éxito masivo de su disco (con hits como NUEVAYol y BAILE INoLVIDABLE), la estrategia de esta gira mundial ha sorprendido a la industria. Mientras que en ciudades como Medellín tuvo que triplicar fechas, Bad Bunny ha decidido excluir a Estados Unidos de su itinerario.
El motivo, según confirmó el propio artista, es de índole sociopolítica. Ante la preocupación por las deportaciones masivas y posibles redadas del ICE en eventos multitudinarios, el cantante ha preferido proteger a su audiencia. «Había muchas razones por las que no actuar en EE. UU. y ninguna es por odio», aclaró, priorizando la seguridad de la comunidad latina que suele llenar sus estadios.
Esta gira supone el regreso de Bad Bunny a los escenarios europeos tras seis años de ausencia (su última visita fue en 2019), lo que explica la velocidad con la que se ha colgado el cartel de sold out.



