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Ana Julia: «Maté a Gabriel porque me dijo negra fea»

Publicado: 13 septiembre 2019

Ocio Latino-. «Llegamos a la finca. Él se baja y da vueltas por el jardín, yo quito la alarma y ventilo la casa. Luego entró Gabriel por la habitación del medio. Entra Gabriel con un hacha en la mano. Le digo: ‘Deja el hacha que te puedes hacer daño’. ‘Calla, que tú no me mandas, que eres fea, que yo no quiero que estés con mi padre, que yo quiero que mi padre se case con mi madre, vete a tu país'». «Dijo: ‘Negra, fea, que te calles, que tú no me mandas…’. Y yo sólo quería que se callara, sólo quería que se callara…».

«Yo le tapo la nariz y la boca, y de lo demás no me acuerdo», ha declarado taxativamente, poniéndose automáticamente a llorar. «Cuando le solté le puse la mano en el pecho y ya no respiraba. Me quedé ahí un rato y después me puse a fumar como loca. Salía, entraba, no sabía lo que hacía. Veo una pala y decido hacer un agujero», ha dicho fríamente.

«La pala estaba al lado de la alberca, en el jardín. No me costó, lo hice sin esfuerzo», ha dicho Ana Julia Quezada, que ha reconocido entre lloros tanto la pala como el hacha aunque de esta ha dicho: «Yo creo que era más roja… Yo la recuerdo colorada… De tamaño sí, puede ser»-. «¿Es la misma que usó usted después para cortarle?, le han preguntado: «Sí».

«Luego vuelvo a la habitación y decido quitarle la ropa, no sé muy bien por qué. Lo cojo de los dos bracitos, y lo llevo fuera al agujero», ha narrado llorando, pero sin dudar. «Yo no lo saqué con cuidado ni nada, simplemente le arrastré», ha contestado a la fiscal sobre si el niño pudo golpearse la cabeza con varios escalones al sacarlo del lugar en que lo mató, en Rodalquilar.

«Fui a coger el hacha porque se le quedó una manita fuera a Gabriel… Le golpeé con la zona cortante. Creo que le di uno, con la cabeza girada, mirando a otro lado… No pude y ya le tapé con la tierra. Se veía un bulto y yo lo allané, lo emparejé», ha narrado a preguntas de la fiscal. «Mi intención era que se callara. No llamé a nadie porque no pude decírselo a nadie… Si yo llevé gente alli con la intención de contárselo… Al hijo de mi pareja, cómo se lo digo yo», ha gritado sollozando.

Tras eso, Ana Julia ha admitido que guardó la ropa del niño en un armario de la casa de la abuela en Las Hortichuelas. «A las seis me llama Ángel y me dice que su madre no encuentra al niño. Yo fui a casa de Juancar, un amigo nuestro». Ha admitido que ahí comenzó a participar en la búsqueda: «Me tomaba cuatro y cinco pastillas de diazepam diarias para poder calmar mi conciencia».

¿Y cómo pudo perder su móvil en dos días consecutivos? «Los perdí porque iba drogada de diazepam, y no sabía dónde dejaba las cosas», ha dicho negando que lo hiciera para evitar que la Guardia Civil supiera de sus movimientos. Tras esto, ha admitido que el 5 de marzo colocó la camiseta en el cañaveral en que apareció, y que terminó de orientar irónicamente las sospechas policiales hacia ella.

«Para poner la camiseta allí le dije a Ángel que nos fuéramos al barranco de Las Agüillas a dar un paseo. Yo fui a poner la camiseta allí. Él estaba hablando con una médium o con alguien de prensa o algo. Yo coloqué la camiseta, él subió a mirar un cortijo. ¡La puse allí porque yo quería que le encontraran! ¡Yo no podía más! ¡Yo no podía aguantar ese secreto! ¡Quería que me cogieran! No era capaz de decirlo por mí misma».


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