El arte no solo decora; a veces, redefine identidades. Esa es la premisa que parece flotar en el aire al recorrer la sala de exposiciones del Museo de América, donde la muestra «Pintura cuzqueña. Centro y periferia» está logrando un éxito rotundo de crítica y público.
Bajo la experta mirada del comisario e investigador Francisco Montes González, de la Universidad de Sevilla, la exposición propone un recorrido por la evolución de una de las escuelas artísticas más fascinantes. Gracias al respaldo de la Fundación Carl & Marilyn Thoma, junto a otras instituciones prestadoras, la muestra logra desgranar los complejos procesos sociales, espirituales e ideológicos que convirtieron al Cusco en el epicentro creativo de los Andes.
El pincel como puente entre dos mundos
Lo que el visitante encuentra en estas salas es el testimonio visual de un encuentro sin precedentes. Las obras, nacidas en los talleres cuzqueños durante el período colonial, son el resultado de la fusión entre las tradiciones locales y las influencias europeas. Esta simbiosis no solo generó una estética única, sino que transformó radicalmente la manera de entender el poder de las imágenes.
En el Cusco colonial, la pintura no era un mero adorno. En iglesias, conventos y hogares, las telas se convirtieron en herramientas de persuasión y adoctrinamiento. Sin embargo, en ese proceso de evangelización, el genio local logró incluir detalles locales como Paisajes y flora andina que se entrelazan con la iconografía cristiana. con una paleta de. colores intensos que desafía los cánones europeos de la época.Identidad en el anonimato
A pesar de que gran parte de esta producción surgió de talleres anónimos, su valor artístico y simbólico es incalculable. La exposición permite comprender cómo el arte sirvió de vehículo para una creatividad compartida, donde la identidad andina encontró grietas para manifestarse y perdurar a través de los siglos.
La invitación está abierta para quienes deseen dejarse cautivar por una estética que, más allá del tiempo, sigue narrando la historia de un pueblo que supo pintar su propio destino.
Guía para el visitante
Si planea asistir, tenga en cuenta los siguientes detalles logísticos para disfrutar de la experiencia:
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Fecha límite: La muestra podrá visitarse hasta el 19 de abril de 2026.
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Lugar: Sala de exposiciones del Museo de América.
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Entrada: Gratuita. / Aforo limitado



