Lo que debía ser una simple columna de opinión sobre las semifinales del Mundial 2026 ha terminado convirtiéndose en una polémica de alcance internacional. El expresidente del Gobierno español Mariano Rajoy ha sido duramente criticado en España y Francia tras afirmar que la selección francesa cuenta con “un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”, una frase que ha desencadenado acusaciones de racismo y xenofobia a ambos lados de los Pirineos.
La controversia comenzó después de que Rajoy publicara un artículo de opinión sobre el próximo enfrentamiento entre España y Francia. En él, el exdirigente popular elogiaba el potencial futbolístico del conjunto galo, pero añadió una observación que rápidamente centró toda la atención mediática: Francia tiene “un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”. La afirmación fue interpretada como una referencia al origen familiar de numerosos jugadores franceses, muchos de ellos descendientes de inmigrantes, aunque nacidos en Francia y con nacionalidad francesa.
La reacción en Francia fue inmediata. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, calificó las palabras de Rajoy como “absolutamente inaceptables” y defendió el carácter diverso de la sociedad francesa. Desde el Gobierno francés se insistió en que la nacionalidad no puede ponerse en duda por el origen étnico o familiar de los ciudadanos.
La polémica también llegó al ámbito diplomático. Diversos responsables políticos franceses expresaron su rechazo a unas declaraciones que consideran incompatibles con los valores de integración que defiende la República. Al mismo tiempo, varios medios galos dedicaron amplios espacios al asunto, convirtiendo un comentario deportivo en un debate sobre identidad nacional y multiculturalidad.
En España, las críticas tampoco tardaron en aparecer. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió a través de las redes sociales con un mensaje que muchos interpretaron como una réplica directa al expresidente: “Que gane el mejor y que pierda el racismo”. Sánchez defendió además una visión inclusiva de la ciudadanía y recordó que la pertenencia a un país no depende del apellido, el origen o el color de piel.
La controversia ha reabierto un viejo debate en torno a la identidad nacional en el fútbol europeo. Desde el Mundial de 1998, cuando Francia conquistó su primera Copa del Mundo con una selección ampliamente diversa, el equipo francés ha sido utilizado con frecuencia como ejemplo de la transformación demográfica y cultural de Europa. Los críticos de Rajoy consideran que cuestionar la “francesidad” de jugadores nacidos y formados en Francia supone negar una realidad social consolidada desde hace décadas.
Mientras tanto, el foco mediático se ha desplazado parcialmente del terreno de juego al terreno político. Lo que comenzó como un comentario en la previa de una semifinal mundialista ha terminado generando un intenso debate sobre nacionalidad, inmigración e integración en las sociedades europeas contemporáneas.
A pocos días del decisivo encuentro entre España y Francia, la frase de Rajoy continúa alimentando titulares y reacciones. Más allá del resultado deportivo, la polémica ha puesto de manifiesto cómo el fútbol sigue siendo un reflejo de los grandes debates sociales y políticos.

