El presidente de Perú, José Jerí, ha reconocido este domingo haber pagado de su bolsillo a una amiga, Ana Diburcio Yuffra, para que lo ayudara como diputado en el Congreso sin haber concretado nunca un contrato laboral y sin figurar en la plantilla de trabajadores, como también ha admitido la mujer.
«Ella me asistía en mis labores cuando tenía demasiado trabajo. No hay nada irregular en que alguien pueda ayudar a descongestionar el trabajo, eso no tiene nada de irregular, nada de ilícito cuando ella misma afirma que el dinero con el que se le ha pagado ha sido de mi propio dinero. Ella describe mi personalidad y tipo de trato, que ha sido respetuoso», ha afirmado en declaraciones recogidas por la cadena RPP.
De este modo, el mandatario ha defendido que «nunca hubo un ánimo de esconder algo de ese tipo»: «Le he pedido ayuda (a mi amiga) porque estábamos con sobrecarga de trabajo y no hay nada ilegal en que una persona pueda contratar, pedir ayuda concretamente. Eso no es irregular ni ilegal. Ella me ayudaba», ha mantenido.
Diburcio, por su parte, ha apuntado de igual manera que jamás tuvo «un contrato directo». «Nunca tuve un contrato directo. Yo nunca trabajé para el Estado, nunca figuré en plantilla. Entonces, fue un trabajo personal, o sea, fue directo con él, con su equipo, en su despacho», ha explicado.
Al hilo, ha especificado que lo que hacía entonces era «programar citas, programar reuniones con los ministros, con personas importantes que visitaban frecuentemente el despacho» del ahora presidente.
Las relaciones de Jerí con personas allegadas han sido objeto de reiteradas sospechas en la política peruana en los últimos meses. El pasado miércoles dimitía su mano derecha en el Consejo de Ministros, Stephany Vega, proporcionando como principales razones «la intensa exposición pública y los constantes cuestionamientos mediáticos». Además, el dirigente peruano tiene dos investigaciones abiertas por tráfico de influencias: sus encuentros clandestinos con empresarios chinos y también por la contratación de cinco presuntas allegadas, entre las que no están ni Vega ni Diburcio.
En este contexto, el mandatario tendrá que hacer frente este martes a un pleno extraordinario en el Congreso para iniciar el debate de una moción de censura en su contra, apenas dos meses antes de la elecciones legislativas y presidenciales del próximo 12 de abril.
La sesión ha sido convocada por un amplio grupo de formaciones políticas que ha conseguido sumar las firmas necesarias para solicitar el pleno extraordinario. Con todo, no todos los partidos estarían en su contra: la líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha anunciado este mismo domingo que su bancada en el Congreso no apoyará ninguna moción de censura contra Jerí, acusando a sus promotores de querer desestabilizar al país.
«Indistintamente de la decisión que ustedes ya tomaron, y a quién designen, nosotros no seremos cómplices de quienes buscan desestabilizar al país por cálculo político», ha subrayado, queriendo «que quede claro» que si bien en su partido «cuestionamos las actitudes del presidente», no serán «cómplices de quienes buscan desestabilizar al país por cálculo político».



