Las personas nacidas en el extranjero están sobrerrepresentadas en los contratos temporales y, cada vez más, en los fijos discontinuos, y trabajan con mayor frecuencia en horarios atípicos: fines de semana, tardes y noches.
Así se desprende del último ‘Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo’, publicado este miércoles por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y por BBVA Research.
Según el informe, la población nacida en el extranjero continúa sobrerrepresentada entre la asalariada con contrato temporal. Tras la reforma laboral, también ha aumentado de forma significativa su peso relativo entre las personas trabajadoras con contrato fijo discontinuo.
Por el contrario, su infrarrepresentación entre la población asalariada con contrato indefinido desciende, en línea con el avance general de la contratación estable.
El informe también apunta a que la proporción de personas nacidas en el extranjero entre quienes perdieron su empleo por despido o finalización de contrato supera su peso en la población ocupada reciente.
Esta diferencia se ha ampliado desde la pandemia, especialmente en las salidas asociadas a despidos o finalizaciones de contrato, lo que apunta a una mayor exposición de la población inmigrante a trayectorias laborales más inestables y episodios más frecuentes de rotación laboral, según apuntan los expertos.
De su lado, la proporción de personas asalariadas en el sector privado que trabaja habitualmente los sábados y domingos es más elevada entre las nacidas en el extranjero. La diferencia con las nacidas en España se mantiene estable a lo largo del tiempo y refleja la mayor presencia de población inmigrante en actividades y ocupaciones con horarios más atípicos, como la hostelería, el comercio, los cuidados y determinados servicios personales.
Además, las personas asalariadas nacidas en el extranjero trabajan con más frecuencia en horarios de tarde y, especialmente, de noche que las nacidas en España. Aunque las diferencias son menores que en el trabajo de fin de semana, persisten a lo largo del tiempo. Este patrón subraya la mayor concentración de la población inmigrante en ocupaciones y sectores con horarios más atípicos y menos favorables para la conciliación.
REGULARIZACIÓN DE INMIGRANTES: IMPACTO ‘MACRO’ LIMITADO
El informe también aborda la regularización extraordinaria de inmigrantes, que impulsará la formalización del empleo, pero que tendrá impacto macroeconómico será limitado. La regularización podría incrementar la afiliación extranjera a la Seguridad Social en torno a un 17%, con unos 550.000 empleos, según lo calculado ya en el anterior observatorio publicado en febrero.
Según ha señalado Rafael Doménech (BBVA Research), la diferencia entre la evolución prevista del PIB con regularización y sin ella es marginalmente positiva, aunque no estadísticamente significativa. El grado de adicionalidad de la medida, es decir, cuánto del aumento de afiliación responde a la regularización y cuánta contratación regular es sustituida por ella, no afecta significativamente al resultado.
Más allá de sus consecuencias sobre la actividad económica, los expertos sostienen que la regularización podría elevar el tipo medio de las cotizaciones sociales, las horas trabajadas, los precios y moderar el crecimiento de los salarios reales.
