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Milder Oré: de pegar carteles en las calles a referente de la nueva música andina

Publicado: 15 agosto 2017

Por José Luis Salvatierra / Ocio Latino /

El cantautor peruano Milder Oré llegó hasta Europa con su guitarra bajo el brazo para presentar su música, especialmente a la colonia peruana, en un concierto donde el propio artista lo organizó y asumió todos los riesgos; los gastos, el billete de avión y hasta el hospedaje fue pagado en su totalidad por él mismo. Pero nada de eso es nuevo para este cantautor de 40 años; es lo mismo que hizo cuando empezó sus carrera musical en 1995, por eso considera estas primeras actuaciones en Europa como una continuación de los pasos a su internacionalización.

Milder Orlando Oré Cabezudo, proviene de una humilde familia ayacuchana, su padre tocaba la guitarra y cantaba valses y boleros en sus horas de descanso, al pie de los verdes campos agrícolas en Ayacucho, “eran épocas donde no existía tanta influencia de la televisión o Internet”, recuerda Milder, que heredó ese amor por la guitarra de su padre y la querencia de abstraerse para componer.

Pero nunca tuvo fácil dedicarse a la música. Conseguir una guitarra era tan inalcanzable para el adolescente Milder que tuvo que ganarse la vida ayudando a regar las chacras de la zona donde vivía, rescatar una vieja guitarra de un gallinero y ponerle cuerdas con los restos de una estropeada bobina de radio transistor, para que por lo menos suene algo que acompañe su voz.

Su sueño de ser cantante siempre estuvo en su mente, por eso no dudó en trasladarse a Lima, ahorrar, comprarse su primera guitarra y empezar a recibir sus primeros ingresos por cantar.

“Lo que me pagaban por cantar no me alcanzaba más que para poder comer y a duras penas pagar mis gastos, pero aún así ahorraba todo lo que podía. Quería grabar un disco” recuerda Milder, ahora sentado en una terraza de Madrid con vistas al Palacio Real.

Pero la música no se conoce si no se difunde y Milder empezó a visitar casas discográficas para que distribuyan sus discos, organizar sus conciertos, pegar sus propios carteles, en Lima, en provincias, seguir ahorrando e invertirlo todo en su carrera musical en la que siempre tuvo fe.

Hoy, es una de las referencias de la nueva música andina peruana, dispone de una oficina de representación con personas dedicadas a su carrera musical, 20 álbumes grabados, aproximadamente 40 composiciones propias, una apretada agenda de actuaciones por Lima, por provincias del Perú y especialmente en Ica, en una casa campestre de su propiedad que incluye alojamiento, piscina y por supuesto un gran escenario donde se ha presentado junto a grandes artistas, donde luce con satisfacción su colección de guitarras que ha ido comprando en distintas partes del mundo hasta donde ha llegado con su música.

‘Kuyayki niña’, Te quiero niña, en quechua, es la composición más conocida de su repertorio y reúne la esencia del artista, letra y música propia al ritmo de una nueva música andina con aires de cumbia, donde el sonido de la guitarra tiene una fuerte presencia.

Otra de sus canciones; ‘Sin tu amor’, con las mismas fusiones musicales, también es muy solicitada por su público en cada concierto, aunque ‘Hospital de amores’ es el tema que refleja más de cerca la vida de este artista independiente, de origen humilde, alejado de estirpes musicales, que siempre soñó con triunfar con sus canciones y que ahora afronta el éxito con la misma humildad de sus inicios.


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