Ocio latino

Carlos Vives desmiente que sea narcotraficante

Publicado: 11 mayo 2016

Ocio Latino-.Carlos Vives se llevó hace unos días un gran susto cuando su esposa Claudia Helena lo despertó diciéndole que él era uno de los narcotraficantes más peligrosos de Colombia y que su nombre figuraba en el puesto 89 de una la lista.

El cantante samario explicó todo lo que sintió en esos instantes por medio de una carta que compartimos con los lectores de Ocio Latino:

Era 21 de abril y, aunque no acostumbro a dormir más allá de las 6 de la mañana, eran ya las 8:30 y dormía feliz y placentero, descansando mis huesos que durante los días anteriores habían trabajado hasta el cansancio en los preparativos del nuevo auditorio de Gaira. Todavía entre sueños escucho a Claudia que me dice “parece que eres un narcotraficante muy peligroso”. Todavía zurumbático, sin entender de qué me hablaba solo atiné a decirle: —¿ahhh, de qué hablas? —Que aquí dice que eres un narcotraficante y eres el número 89 de la lista. A lo que respondo: —¿me estás mamando gallo? —No. En las2orillas salió todo un informe. El sueño se me fue de una, quedé colgado del techo del susto que me dio escuchar las palabras narcotraficante y las2orillas. No era para menos. Esta es, sin duda alguna, la peor pesadilla para un colombiano que como yo y millones de paisanos escogimos el camino opuesto al de tan nefasto negocio. Con el agravante, en mi caso, de que la vida y el trabajo me pusieron a viajar por el mundo en los años más difíciles para un colombiano, llevando el estigma de serlo de aeropuerto en aeropuerto y siempre desarrugando el siempre ofendido pasaporte vinotinto.

Le pregunté a Claudia si no era el día de los inocentes, el de las bromas pesadas. Al no encontrar respuesta me sentí desmoralizado, ofendido y aunque no tenía apetito bajé a desayunar. Mientras intentaba comerme el huevo ya frío me di cuenta de que Rosa calentaba una arepa y me miraba sospechosamente, y diría que un poco amenazante con el cuchillo de la mantequilla, ¿será que sabe algo? No creo que lea las2orillas, ella prefiere a Julio. Así que decidí dar por terminado mi desayuno y huir por primera vez. Me puse mis tenis más rotos, los pantalones más remendados y la camisa más vieja y desteñida. Cualquier cosa que me apartara o alejara del desdeñable título. Cogí mi bicicleta y, cuando iba saliendo, Néstor, el portero del edificio, salió a perseguirme, seguro quería decirme que la noticia ya se había propagado por todos los noticieros y que yo era uno de los narcotraficantes más buscados.

Así que no le di la oportunidad de que me alcanzara y me fui volando. Recorrí parte de la ciudad y me detuve en un parque en el que hago ejercicio, pero estaba triste y todo esto me parecía una infamia. Porque yo había hecho el mejor esfuerzo por tomar el camino del empobrecimiento ilícito, es decir, ser actor y cantar vallenatos. Y, a pesar de mi apellido, nunca tener aspiraciones políticas.

De repente suena el teléfono, es Claudia, y escucho lo siguiente al otro lado de la línea: —¿Para dónde te fuiste? Ya tenemos lo del partido de fútbol en la Plaza de Bolívar para celebrar los 10 años de la Fundación Tiempo de Juego, te está esperando Peñalosa y hay una rueda de prensa…. —¡Noooo!

Esta historia continuará…


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