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La contraofensiva de “La reina del sur”

Publicado: 15 marzo 2016

Ocio Latino.- Tal vez ni el mismo Arturo Pérez Reverte habría podido hilvanar mejor la historia real que hoy vive la protagonista televisiva de su obra sobre la vida de una narcotraficante: la “reina del sur”, como llaman todos a la actriz Kate del Castillo, superó a la novela, viviendo a mil su propio culebrón.

Y lo curioso es que ella misma se pregunta si sus vivencias no tienen origen en el éxito logrado el culebrón que encandiló a públicos de toda Iberoamérica: “Me pregunto si mi tuit habría tenido el mismo impacto si no hubiera interpretado a Teresa Mendoza. O, si no hubiera tenido el éxito que tuvo la serie, ¿se me habría atacado/aplaudido de la misma manera?”

Pero en verdad lo que hoy no sólo el público, sino incluso autoridades policiales de su mero México le reclaman es que no haya tomado distancia del contacto que tomó con ella Joaquín Guzmán Loera, más conocido como “El Chapo” Guzmán.

Y no son pocos los que afirman que el personaje se apropió de quien lo interpretó. Que Teresa Mendoza se “apoderó” de Kate. Ella dice que no:

“Muchos dijeron que “me creía” La Reina del Sur y que por eso escribí ese tuit. Nunca “me he creído” mis personajes después de enterrarlos. Mis personajes se quedan en el set, pero entiendo que no todos los actores trabajamos igual”.

El tuit con el que todo empezó, lanzado por Kate tres años antes, decía así:

“Señor Chapo, ¿no estaría padre que empezara a traficar con el bien? Anímese Don, sería usted el héroe de héroes, trafiquemos con amor, usted sabe cómo”.

En un artículo publicado en la revista mexicana Proceso, la actriz dio su versión de los hechos ocurridos antes y durante el encuentro que sostuvieron ella y Sean Penn con el Chapo. El texto ha generado más controversias que certezas, pero es parte de la contraofensiva lanzada por Del Castillo para desmarcarse de toda responsabilidad penal que pudiera generarle el vínculo, negociaciones y encuentro con el narcotraficante.

En su escrito, Kate responde a los señalamientos e investigaciones sobre su actuación, que van desde saber si era pareja, cómplice o receptora del dinero proveniente del narcotraficante.

Su versión es que ella estableció el contacto con el fin concretar un proyecto cinematográfico que no se realizó:

“El viaje fue organizado y pagado por mí, si bien tiempo después Sean me dio una parte del dinero que costó. Lo pensé como una inversión para el proyecto, el cual podría ser una película, pero también un documental, un libro, etc. Tenía en mis hombros un peso gigante. Estaríamos visitando al prófugo número uno, gracias a la confianza que depositó en mí. ¡¡¡¡Qué presión tan cabrona!!!!”

Y el único contacto que reconoce es la conversación sobre la película. Eso sí, el relato de ese encuentro lleva a los lectores por la zozobra y temblores que vivía ella misma:

“En ese corredor, mientras caminaba llevada del brazo de Joaquín Guzmán Loera, no sé de dónde me salió valor para hablar…Él me veía con esa mirada penetrante que me atravesaba el cráneo; muy atento me siguió escuchando, continué con voz firme: “Y nuestro proyecto también va a servir para resarcir de alguna forma a las víctimas del crimen organizado, amigo, ¿cómo ves?”¨.

El fin del encuentro podría haber sido cortante, cordial o profesional. Eso estaría más acorde con el objetivo de todo el relato, justificar con la realización de un filme el contacto con el perseguido narcotraficante. Pero tiene más bien el tono de una apasionada despedida:

“Tal vez mi voz estaba firme, pero todo por dentro me temblaba, me sentía una nada. Su mirada –que no me había quitado de encima– se clavó aún más en la mía. Mini infarto, me quería morir. Segundos que me parecieron eternos, hasta que me contestó: “Amiga, tienes un gran corazón, eso me parece muy bien””.

Su pesadilla, como ella bien dice, empezó después, tras la recaptura policial del narcotraficante a partir del encuentro. Pero con justificaciones como ésta, la actriz no hace sino reforzar la imagen de ciudadana imprudente y poco atinada, si es que no se descubre evidencia de mayores responsabilidades.


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