Ocio latino Ocio latino

Mozos ecuatorianos trabajan con fuerza y sacrificio

Publicado: 5 octubre 2010

Guillermo León en Mercamadrid.

Trabajar descargando los camiones que llegan con las frutas y verduras a las grandes ciudades no es una tarea fácil y menos si se tiene en cuenta que se hace cuando la mayoría de la gente descansa. Solo así es posible que a primera hora del día esos alimentos frescos estén disponibles en las diferentes tiendas y mercados. Muchos de los que hacen este tipo de trabajo son jóvenes ecuatorianos. Madrugamos para ir a Mercamadrid, una de las centrales de abastos más grandes de Europa, para acompañar a los mozoz ecuatorianos en una jornada laboral.

Texto y fotos: ADELAIDA VILLAMIL SUÁREZ

El quiteño Milton Chérrez Toapanta llega todos los días a las dos de la mañana a Mercamadrid, en donde trabaja como mozo -nombre que reciben quienes trabajan descargando o transportando mercancía de un sitio a otro-. Para poder llegar a esa hora debe salir de su casa, que está en las afueras de Madrid, a las 12 de la noche. Así lo ha hecho durante seis “agotadores” años, como él mismo los califica. “Ya intenté dejar una vez este tipo de trabajo. Cuando cumplí cinco años de estar trasnochando me fui a trabajar a un taller de aluminio, con un horario normal como la mayoría de personas, pero con el parón de la construcción pronto me quedé sin trabajo y no tuve más remedio que volver a trabajar como mozo” nos cuenta Milton.
Para poder compartir tiempo con su esposa y su hija de 15 años, sale de trabajar a las 11 de la mañana, las espera en casa para comer juntos y luego duerme hasta las 7 de la noche, cena con ellas y vuelve a acostarse un par de horas más pues a las 11 de la noche ya debe estar en pie para iniciar su rutina. La única recompensa es que este tipo de trabajo tiene buenas condiciones salariales. Sin embargo espera que pase rápido el tiempo para que sus proyectos se hagan realidad. “Mi idea es seguir trabajando hasta que pueda terminar de construir mi casa en Ecuador y tenga el capital para montar un negocio allí” asegura y rápidamente aclara: “Nada que tenga que ver con frutas y verduras”.

Sacar provecho del oficio
Todo lo contrario le pasa a Miguel Ángel Rodríguez Izquierdo. Este joven nacido en Loja llegó hace 9 años a España y trabajó durante ocho como mozo en Mercamadrid. Una vez que se quedó sin trabajo decidió aprovechar que conocía el funcionamiento del mercado y montó su propia frutería en Madrid. “Luego de cobrar el paro unos meses empecé a ofrecer a los bares cercanos a mi casa el servicio de entrega a domicilio de frutas y verduras. Madrugaba para ir al mercado y compraba por kilos donde la gente que me conocía y así poco a poco hasta que pude abrir un local en condiciones y con todos los papeles en regla” dice Miguel, a quien encontramos a las seis de la mañana cargando su propia furgoneta en la central de abastos de Madrid. “Es verdad que aquí el trabajo de mozo es más fácil que en Ecuador porque hay carretillas elevadoras de diferentes tamaños para mover la mercancía. En cambio allá se hace a hombro. Sin embargo, la trasnochada es muy dura. En verano y otoño es una cosa, pero imagínese cómo es esto a las tres de la madrugada con temperaturas bajo cero y el frío golpeando en la cara mientras se va de una nave a otra”, concluye.

Sin alternativas
Guillermo León Candelario, nacido en Guayaquil, trabajaba como frutero en Madrid y a la central de abastos sólo iba en calidad de comprador. Diariamente veía las jornadas tan pesadas de los mozos y tenía claro que sería en lo último que trabajaría. Hasta que ese día le llegó. “Tuve que viajar a mi país por un problema familiar y cuando regresé a los 8 meses no tenía trabajo y con el desempleo tan alto no tuve más alternativa que buscar en Mercamadrid y, para mi fortuna, encontré”, comenta. A Guillermo lo sorprendimos a las 7 de la mañana acomodando unas cajas de tomate, a esa hora ya llevaba 7 horas de trabajo y aún le restaban tres. ¿Y qué había hecho durante ese tiempo? “Tan pronto llegamos tenemos que descargar siete camiones de comida, en cada uno vienen 26 palés que contienen 210 cajas cada uno, luego toca acomodar la mercancía y arreglar el puesto para que a las tres de la mañana cuando lleguen los compradores todo esté listo. Cuando ha pasado la hora fuerte de la venta hay que terminar de descargar los camiones que estén pendientes y volver a organizar. Como ves no queda tiempo muchas veces ni de comerse un bocadillo” puntualiza este guayaquileño que reconoce que el cuerpo se termina acostumbrando aunque a muchos los dolores de lumbago y el estrés les pasa factura.
César Celi Celi es otro ecuatoriano que lleva 10 años trabajando en Mercamadrid de 12 de la noche a 12 del día. Reconoce que no se siente cómodo en ese horario y que si lo sigue haciendo es por el dinero. “Mi esposa me conoció cuando yo ya trabajaba en ese horario y esa es una ventaja pero ya estoy cansado y quiero disfrutar de una vida normal en familia”, puntualiza.

Aprendiendo Idiomas
El ecuatoriano Bayron Rambos Iguamba trabaja en el mercado desde hace un año y dos meses, en el turno de 11 de la noche a 10 de la mañana. Poco a poco se ha ido acostumbrando a trasnochar, situación a la que se vio obligado luego de perder su trabajo como soldador y de estar 7 meses sin empleo y sin cobrar el paro. Pero no sólo ha tenido que aprender a trabajar en la noche. También ha tenido que aprender a hablar rumano para poder entenderse con el resto de sus compañeros. “Una de las ventajas de este trabajo es que se puede ir ascendiendo. Yo soy encargado del puesto y eso tiene que ver más con la venta que con el movimiento de mercancías”, nos explica.

El dato
Se calcula que tan solo en las naves de frutas y verduras de Mercamadrid trabajan más de 2.500 mozos. Diariamente ingresan 15.000 vehículos al mercado y 18.000 compradores.

La cifra
Hace tres años de cada diez mozos que trabajaban en la central de Mercamadrid, ocho eran extranjeros. Hoy en día por la crisis económica son el 50% ya que muchos españoles se han apuntado al sector.


Este artículo se ha visitado 5277 veces


También te puede interesar

Deja un comentario