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Claudia Llosa, primera directora peruana rumbo al Oscar

Publicado: 2 marzo 2010
Por primera vez en la historia una película peruana compite en los Oscar. Se trata de “La teta asustada”, obra de la cineasta Claudia Llosa, peruana residente en Barcelona. Pase lo que pase en la ceremonia de premiación se trata ya de un triunfo de la cinematografía del Perú.

  • Escribe: Yolanda Vaccaro
  • “El solo hecho de que la película esté nominada es ya el premio”. Así lo considera Claudia Llosa quien, a sus 33 años, ha logrado colocar al cine peruano por primera vez en el más importante escaparate mundial del séptimo arte. Y es que nunca un film peruano había logrado colarse entre los cinco nominados –en la Categoría de Mejor Película no inglesa- para hacerse con el galardón más relevante de la cinematografía mundial.
    “La teta asustada” cuenta, a través de la ficción, la tragedia que sufrieron miles de personas en el Perú durante los cruentos años del terrorismo, en las décadas de los ochenta y noventa, fundamentalmente. Por eso el éxito de Claudia Llosa no sólo es artístico sino también sociológico ya que logra levantar tabúes y poner en el primer plano de la atención internacional el drama pero también la fuerza y la riqueza del pueblo peruano. El día en que se produjo la nominación Claudia Llosa nos concedió parte de su valioso tiempo respondiendo a esta entrevista.

    ¿Pensó que la película que iba a llegar tan lejos?
    Qué va. Cuando uno hace una película como esta lo único que desea es llevarla a buen puerto, incluso acabarla ya es algo titánico. Es una película difícil que costó mucho hacerla, nos hizo sufrir. Pero luego
    cuando ya estuvo terminada no hizo más que darnos sorpresas y alegrías, siempre ha ido por delante de nuestras expectativas en todo sentido. Es una alegría inmensa poder ahora disfrutar con ella y más con la temática que refleja que, de alguna manera, es algo tan difícil para nuestro país, es algo muy bonito.

    ¿Qué significa para el cine peruano esta nominación?
    Es la primera vez que una película peruana es nominada a un Oscar. Es una alegría inmensa, nos tenemos que sentir muy orgullosos, nos acerca al mundo y nos permite ponernos en un escaparate muy importante. Es algo que entusiasma, que debería entusiasmar a los jóvenes cineastas para que se den cuenta que se puede y que, por más difícil que sea, se puede llegar. Es algo que estoy digiriendo que ni yo me lo creo pero que hay que creerlo.

    ¿Pensaba en los posibles premios cuando ideó y rodó la película?
    De ninguna manera. Esta película salió de lo más profundo de mí, de una necesidad muy intrínseca, esta película, me estaba cuestionando muchas cosas y ser cuestionadora es un proceso de sanación, si realmente podemos sanarnos, no fui para nada buscando un film esperanzador, al contrario, fui enemiga de la esperanza fácil. Poco a poco la película me fue demostrando que sí era posible. De una manera sincera cuando estaba haciéndola solamente quería expresarme de la mejor manera y sacarlo de mí, sacar eso que tenía dentro y no pensar en el resultado. Qué privilegio poder hacer eso, es cierto, es un privilegio porque no mucha gente lo puede hacer pero yo tuve la oportunidad y así fue.

    Efectivamente no es una película fácil. ¿Contribuirá para que los peruanos puedan enfrentar su pasado reciente?
    No solo los peruanos sino todos tenemos muchas dificultades con enfrentarnos con lo que nos duele, con lo que nos hace sufrir, con lo que no entendemos. Creo que esta película evidencia que hagas lo que hagas siempre la verdad y la necesidad de hablar del tema va a encontrar un camino hacia la luz. La palabra encerrada en el cuerpo siempre va a encontrar una manera de evidenciarse, de salir. Si no sale de la mejor manera, si no se hace correctamente, sale por otro lado. “La teta asustada” intenta demostrar que la autoestima, que es algo tan necesario para poder sobrevivir, debe venir desde nuestra memoria, desde nuestra identidad, de saber reconocernos como individuos, como cultura, y saber defendernos como tal. Debemos estar orgullosos de lo que somos a pesar de que sabemos que podemos mejorar en muchos aspectos Creo que ese equilibrio entre estar contentos con lo que somos y querer ser mejor como seres humanos, como cultura, es la tensión que nos hace sentir vivos.

    ¿Puede considerarse esta película como un “museo de la memoria” en cine?
    Claro que de manera distinta, funciona de manera diferente, trabaja desde otro espacio, no es lo mismo que lo que contiene el museo porque allí trabajas desde la realidad y no desde la ficción pero creo que apuntala desde otro lado y presiona en la misma llaga y es una llaga que necesita ser presionada para poder botar la pus que guarda. Sí, apunta hacia la misma dirección.

    La prensa española resalta que es una película española porque financieramente lo es en un 80% mientras que en Perú se resalta que es peruana. ¿Es española, peruana, hispano-peruana…?
    Es una coproducción 80% española y 20% peruana a nivel financiero y es una maravilla poder decirlo porque evidencia que hay países como España que están dispuestos a ofrecer sus recursos para darles espacio a otros que necesitan contar sus memorias y que no tienen esos recursos. Lo más difícil de coproducir es poder defender la película en su esencia porque generalmente la coproducción desvirtúa una película, tiene tantos requisitos que la va modificando, transformando muchas veces no para su beneficio. Eso no ocurrió con esta película que es un ejemplo de una coproducción sana, que respeta la historia y es un honor que tenemos que sentirnos muy orgullosos de poder compartir el trabajo con ellos, no sentirnos mal, al contrario, agradecer porque sin ese apoyo no la podríamos haber llevado a cabo. Debemos fomentar la coproducción, los peruanos cineastas necesitamos tener la oportunidad de poder unirnos con otros países para poder hacer cine, es algo positivo, crea un buen precedente.

    ¿Trabaja en un nuevo proyecto cinematográfico?
    Sí y realmente espero que cuando pase esta vorágine pueda dedicarme cien por cien a ello. Sólo adelanto que va a ser un cambio importante, tengo ganas de experimentar nuevos territorios no de quedarme en el lugar tranquilo que ya conozco y que la gente espera de mí. Quiero arriesgar y si tengo que perder pues perderé y volveré a aprender. Creo que el proceso del cine es vital en ese sentido, ir por muchos caminos, por buenos y por malos. Hay que tener valentía como para meterse en la selva sin miedo.

    ¿Será entonces una película muy distinta a “Madeinusa” y a “La teta asustada”?
    Sí.


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