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España, 23 de abril de 2014 16:20h

Seductor Teatro boliviano

Publicado: 1 diciembre 2009
Muchos consideran a “Una khantuta nacida en Madrid” un grupo de teatro y danza profesional. En efecto sus representaciones son de un nivel que nada tiene que envidiar a los grupos que se dedican en exclusiva a la actuación. “Una khantuta nacida en Madrid” acaba de cumplir su séptimo año de existencia. Es, por el momento, el único grupo de teatro formado por bolivianos en España. Su trayectoria los avala.

“La rosita”, de Antonio Díaz Villamil, fue la obra representada en 2008.
  • Escribe: Yolanda Vaccaro
  • Lo primero empezó en la casa de María Rosa Constans. Ella, española, había apadrinado a niños bolivianos hacía unos años. Había ya conocido Bolivia y su amor por el país andino ya era un hecho. Entonces no existían asociaciones que pudieran dar cobijo a los bolivianos que empezaban a reunirse los fines de semana para descansar tras una semana de duro trabajo. Y María Rosa puso su casa a disposición. “Como toda la vida me he dedicado al teatro amateur se me ocurrió hacer un grupo boliviano, hace siete años”, nos cuenta María Rosa en su piso en Madrid. María Rosa puso a disposición del grupo también algo muy valioso: el Círculo Catalán – a cuya Junta Directiva ella pertenece- como sala para poder realizar sus presentaciones.
    Al año siguiente se incorporó como Director Artístico Edward Sanjinés, actor boliviano que en su país ya había realizado un trabajo profesional en la actuación. Como integrante del reconocido grupo Thalía Producciones, Edward actuó en teatros como el Municipal de La Paz y el Municipal de El Alto así como en la Casa de la Cultura. Y fue cuando todo verdaderamente empezó. Fue, por ejemplo, cuando se decidió que el nombre del grupo haría referencia a la flor nacional de Bolivia, la “khantuta”.
    La trayectoria del grupo ya está dando sus frutos. Han representado obras de teatro y danzas en Madrid, Murcia, Burgos (Aranda del Duero), Málaga (Estepona) y Toledo. La agrupación, asimismo, obtuvo el segundo lugar en el concurso de teatro de la Asociación Nuevo Amanecer con la adaptación de “Nunca es tarde para comenzar a vivir” (Juan Barrera).

    Cinco años levantando pasiones
    “Me avergüenzan tus polleras”, del autor boliviano Juan Barrera, fue la primera obra que llevaron a las tablas del Círculo Catalán, en 2004. En 2005, ya integrado en ACOBE (Asociación de Cooperación Bolivia-España), el grupo llevó a escena “El calvario de mi madre”, también de Juan Barrera. En 2006 representó “La calle del pecado”, de Raúl Salmón; en 2007 interpretaron “Plato Paceño”, de Raúl Salmón, y en 2008 realizaron una serie de presentaciones de “La rosita”, obra de Antonio Díaz Villamil.
    Por fin en 2009, ya más consolidado, el grupo lleva a las tablas dos obras en un mismo año: primero lo hacen con “Nunca es tarde para comenzar a vivir”, de Juan Barrera, y luego con “Anillos para una dama”, versión de la obra homónima de Antonio Gala. Esta última, pues, es la primera obra de un autor español que interpretan.
    Edward –que también realiza las adaptaciones de las obras- indica que precisamente ahora incursionan en la obra española para incidir en que la migración debe ser un “intercambio cultural” entre los nuevos vecinos y la sociedad de acogida. “Hemos empezado con obras bolivianas, más que todo del ámbito social y el drama, que es lo que más lleva el teatro boliviano. Cada vez tenemos más público español que viene a vernos. Estamos haciendo por primera vez una obra española y también tenemos un actor español, Mariano Medina. Es el cambio que queremos dar al grupo”. “Una kanthuta…”, fiel a la filosofía de ACOBE, apuesta por la integración sin distinguir entre nacionalidades. Evidentemente la mayor parte de sus miembros son bolivianos pero también cuentan con dos españoles, una francesa, un chileno y un peruano.

    El fin: difundir la cultura boliviana
    Los miembros estables del grupo son una decena. Luego se cuenta con actores para cada representación artística. “Algunos actúan y bailan”, nos cuentan María Rosa y Edward. Añaden: “Cada vez que vamos a montar una obra vemos las posibilidades de cada uno porque todos trabajan, y eso es lo primero. Hasta ahora no nos ha faltado gente para montar una obra”. Y es que los miembros de “Una khantuta…” son personas que trabajan en sus respectivos oficios y profesiones y que encuentran en el arte dramático una forma de relajarse los fines de semana al tiempo que hacen algo productivo y artístico. “Sólo podemos ensayar sábados por la tarde, por eso es una obra anual. No hay honorarios. Todo es por amor al arte, nunca mejor dicho. Hace unos años fuimos a Bolivia y trajimos trajes para el baile y para el teatro. Hemos hecho malabares para conseguir el dinero. Haciendo rifas, sorteos. Algunas entidades nos han dado honorarios pero todo lo invertimos en el propio grupo, en vestuario principalmente. Nuestro fin no es lucrar sino difundir la cultura. No tenemos una tarifa, recibimos la voluntad”, nos cuenta Edward.

    Hacia la actuación profesional en regla
    “Tenemos público que nos sigue y estamos codeándonos con grandes teatros de Gran Vía ya que nos presentamos en el Círculo Catalán, que está enPlaza de España”, precisa el Director Artístico del grupo. Y nos cuenta que animan a los integrantes del grupo a participar en cástings en España. En esto no les ha ido nada mal. Algunos hasta han tenido papeles en películas como Guerrilla, de Steven Sodebergh. Hablamos de los actores Óscar Avilés, Mónica Montoya, Fernando Paredes, Luz Oliva Cruz, todos miembros de “Una khantuta nacida en Madrid”. (Yolanda Vaccaro)


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