Fernán
Martínez no suele aparecer en la revistas o en
la
televisión, prefiere estar detrás de toda
esa maquinaria
que conoce a la perfección. Bajo de estatura, con
una
pelada prominente y una manera de hablar atropellada,“escanea” todo
lo que hay a su alrededor. Viejo zorro de
ojos azules, escucha, olfatea y analiza para luego procesar
la información y utilizarla a favor de su artista.
Su historia comienza al lado de Julio Iglesias en los años
ochenta.
A pedido del astro español, Martínez se convierte
en su publicista
mundial. Para entonces el periodista ya había transitado
por varias
redacciones de Popayán (su tierra natal), Cali y
Bogotá. Bajo su
batuta Iglesias logra su consolidación internacional
definitiva e
ingresa a mercados a los que ningún artista iberoamericano
había
llegado jamás: Japón, Brasil y Estados Unidos. “Julio
es el personaje
del siglo en la música latina”, señala,
orgulloso de haber colaborado
en ello.
La conversación con Fernán se desarrolla
en la terraza de un lujoso
hotel madrileño a donde hemos llegado como escapando
de
Juanes quien, en ese momento, da entrevistas a los periodistas
unas plantas más abajo. La sensación de no
querer robar el protagonismo
al cantante colombiano se puede sentir en el ambiente.
Tras haber trabajado diez años con Julio Iglesias,
Martínez decide
volver a Colombia y a su pasión: el periodismo.
Poco duró ese
romance ya que otro miembro del clan Iglesias, el joven
Enrique, a
quien prácticamente Fernán vio crecer, le
pide ayuda para lanzar su carrera.
Con el intérprete de Experiencia religiosa
batió todos los récords. Consiguió por
primera
vez en la historia de la música latina un
Grammy con un disco debut. Durante los
tres primeros meses en el mercado el primer
CD de Enrique vendió más de un millón
de
discos, consiguió en sólo siete días
un Disco
de Oro en Portugal y fue considerado el lanzamiento
musical más grande de la industria.
El balance de esa etapa: más de veinte
millones de discos vendidos y ocho Premios
Grammy ganados.
Cuando le preguntamos por el secreto para
conseguir tales hazañas, Fernán se apresura
en contestar: “No hay fórmulas secretas.
Lo fundamental es el talento. Sin eso no
puede pasar nada, aunque eso no quiere
decir que por tener talento un artista va a
triunfar”, aclara de manera enfática. En todo
este negocio lo importante es la “percepción”
del público y los medios hacia el artista,
dice. “Si la gente cree que es bueno, pues lo
es y si cree que es malo, es malo aunque no
lo sea. Lo importante no es ser sino parecer”,
afirma como si leyera una plegaria.
Una vez concluida su etapa con Enrique dirigió
desde Miami la revista masculina Loft,
escribió guiones para telenovelas, fue director
de noticieros de televisión. Estaba nuevamente
como pez en el agua. De esa etapa
su participación más destacada se produjo
al
lado de la presentadora Cristina Saralegui.
Como productor de su Show obtuvo siete
Premios Emmy (Los Oscar para la televisión
en Estados Unidos) y convirtió al programa
en el más visto en toda Latinoamérica. Para
entonces muchos artistas querían estar bajo
su varita mágica.
Con Juanes
“Si realmente quieres convertirte en un artista
internacional busca a Fernán Martínez”,
le
dijeron a Juanes unos ejecutivos musicales.
El cantante iniciaba su camino como solista
luego de haber dejado el grupo Ekhymosis.“Yo no
había oído hablar de él
porque viví
mucho tiempo fuera de Colombia. La primera
vez que escuché su música me pareció
un poco extraña. Pero supe que podíamos
hacer un fenómeno grande ya que vi el
potencial humano y artístico de Juanes.
También pensé en la cantidad de tatuajes
que llevaba”, cuenta.
Del primer disco de Juanes, Fíjate bien,
recuerda Martínez que era algo dramático
y
fatalista “con canciones bastante experimentales
y muy difíciles para la radio, pero de gran calidad.
El disco llegaba sólo a una minoría y yo
estaba
acostumbrado a trabajar con estrellas mundiales. Así
que ese fue mi objetivo con él”.
Ahora Juanes
no sólo es estrella sino que lidera
muchas causas sociales ¿cómo fue ese cambio?
Hubo un cambio de conciencia de los jóvenes hacia
su
música. Muchos se cansaron de esas canciones que
vienen empacadas en celofán. Después del
atentado
contra las Torres Gemelas la gente tiene otra percepción
hacia la música. Todo influye. Ahora la música
tiene que ser más real y profunda y Juanes representa
un poco eso.
Hablar de
Juanes hoy en día es hablar de
Colombia... es más conocido que el presidente
de
su país…
En realidad Juanes es el soundtrack de Colombia ya
que convirtió a la provincia en algo universal.
Eso es lo
que hicieron grandes artistas como Botero, Gauguin o
Cezán. Juanes unta todo con su guitarra maravillosa
y
su originalidad musical. Lo único que yo hago
es exponerlo
para que la gente lo descubra.
La relación
entre ambos debe ser estupenda ya que pasa más
tiempo contigo que con su esposa...
(Risas) Estamos todo el día juntos, lo conozco
perfectamente.
Este es un trabajo genial porque eres jefe
de tu jefe. Te pagan para que le digas al jefe qué es
lo que tiene que hacer, ¡levántate! (risas)
Muchas
veces a los artistas no les gusta reconocer que hay
un manager detrás, prefieren que la gente piense
que
ellos hacen todo. Nuestro trabajo simplemente es ver
resultados y hacer que triunfen.
Hace unos
meses Juanes se separó por
un tiempo
de su esposa ¿Cuál fue tu consejo en esa
situación?
No me meto en su vida personal, la respeto. A no ser
que ese problema pase al plano profesional. Trato de
orientarlo pero es él quien decide su vida y no
es recomendable
que el manager se meta. Como amigo le he
dicho algunas cosas, pero de cara a la prensa hay que
saber como manejar la situación, aunque eso es
tarea
fácil.
Mucho se
dice de la vida sacrificada de los artistas,
la tuya no debe de ser mejor...
No lo es, porque el artista llega y pone la cara pero
detrás de eso hay todo un trabajo. Llevo de gira
27
años, conozco muchos países, hoteles, medios
de
comunicación, periodistas. Soy muy trabajador
pero
también muy optimista. Con Juanes me propuse
meterlo en Alemania y lo conseguimos. No sé si
soy
buen o mal manager pero le he traído mucha suerte
a
los artistas (risas). |