Exclusivas
tiendas de Buenos
Aires, Tokio o Berlín venden
prendas de alpaca. No son
los típicos jerséis que se pueden
adquirir en viaje turístico
por Latinoamérica. Llaman la
atención dos cosas en la confección de
estas cazadoras, vestidos, abrigos: primero,
la combinación de alpaca con telas
como chifón o raso de seda, o incluso
con piel. Y un diseño moderno, vanguardista.
La etiqueta dice “Hecho en
Bolivia” y lleva la firma de la diseñadora.
Es así como el nombre de Liliana
Castellanos se está haciendo conocido
en el mundo de la moda internacional,
por la calidad y modernidad de sus diseños
y por haber rescatado esa fibra
ancestral. Ella usa lana de alpaca, vicuña
y llama y baby alpaca.
Hay algo de étnico en sus prendas de
vestir, pero también algo que va más allá.
La moda “nuevo étnico” es eso, prendas
de inspiración en una determinada cultura,
en este caso las culturas pre-hispánicas
de Latinoamérica, en diseños de corte
moderno.
Pero atención, “al gran mercado de la
moda no le interesa comprar étnico. Le
interesa comprar algo con un toque étnico
modernísimo y no un toque étnico incaico
o
preincaico”, afirma con plena convicción
José Miguel Valdivia. Este reconocido
diseñador peruano tiene claro que la llave
para entrar en ese mercado es exclusiva
de los diseñadores. “Eso no lo puede
hacer un empresario que “copie y pegue”
dibujos incaicos o pre-incaicos. Hay que
trabajar, crear una historia, y eso sólo lo
podemos hacer nosotros, reinventando
motivos para insertarlos en la moda”, afirma.
Raíces
reinventadas
El maniquí de su atelier en Lima parece
darle la razón. Luce la misma prenda que
éste presentó en el Salón Pret a Porter
de
París el año pasado. Si algún amante
de
los motivos andinos viera el traje hecho de
tela vaquera, recogido por un corsé multicolor
bordado en fucsia, arropado por un
abrigo también en vaquero con bordes
rojos de algo parecido al peluche, diría que
ahí no hay nada étnico.
Se equivoca: el corsé está hecho con finas
fibras de alpaca. Los colores, puestos uno
junto al otro, forman elegante y fino arcoiris.
Y el peluche no es tal, también es alpaca.
Y es que ésta, en manos de Valdivia,
ha vivido una verdadera transformación: la
fibra que antes se conocía sólo en alfombras,
mantas y jerséis artesanales, es
ahora colorida y fina.
La raíz andina de las prendas de Liliana
Castellanos es el material del que están
hechas. Pero ella se ha esmerado en queéstas sean
modernas, que puedan ser usadas
tanto en Japón como en Europa. “Queremos
que la marca ‘hecho en Bolivia’
sea símbolo de excelencia, calidad y buen
gusto en la alta costura en alpaca, llama y
vicuña”, afirma. Sus tiendas en 17 países,
incluidos Estados Unidos, Europa, América
Latina, Australia y Japón, le están dando
la
razón a quien apostó por rescatar esas
raíces.
Hace más de 20 años, cuando regresó
a Bolivia luego de trabajar en la casa de
modas Nina Ricci, de París, nadie lo hubiera
creído.
Camisas “Rafael
Correa”
En Ecuador otra diseñadora está dando
que hablar. Aunque en realidad quien da
más que hablar es quien luce por excelencia
las camisas hechas por Alicia Cisneros,
el presidente Rafael Correa. Él pidió a
la
diseñadora que creara algo para estar elegante,
cómodo e identificado con su país el
día de su juramentación. Tras una investigación
en libros y museos, Cisneros le presentó
una camisa blanca de cuello redondo
alto, entre militar y “Mao”, con bordado
de
diseños precolombinos. Hoy, ministros,
congresistas, diplomáticos, gente de izquierda
y hasta empresarios dejan la
corbata en el perchero y llevan las “camisas
Correa” para las ocasiones más elegantes.
Después de conocer la camisa de su
colega, Evo Morales, de Bolivia, y Hugo
Chávez, de Venezuela, también encargaron
las suyas. El año pasado Alicia
Cisneros vendió más de 200 camisas, a
un precio entre los 50 y 90 euros cada
una. En los mercados artesanales pueden
encontrarse versiones populares a
tres euros y medio.
Pero no se crea que Correa está contento.Él
hubiera preferido que sus camisas
no se convirtiesen en una moda tan
popular. Y tiene razón: el secreto de“estar
a la moda” es no llevar lo mismo
que todos. Las camisas que Cisneros
creó para él llevan símbolos adaptados
de los que usaban los antiguos ecuatorianos
para representar los altos mandos de
su ejército.
Transformar para crecer
Cuando asumió la presidencia, Correa
llevaba una camisa con diseños de rombos
atravesados por una flecha, símbolo
del poder y los cuatro puntos cardinales.
Es así, tomando un símbolo, una iconografía,
una fibra, un color, un detalle
transformado en manos de los diseñadores,
que podrá abrirse camino en las
grandes pasarelas del mundo la moda
latinoamericana.
El trabajo no es fácil. Lo sabe muy bien
José Miguel Valdivia, quien lleva varios
años convenciendo a industriales, artesanos
y alpaqueros en Perú para transformar
su trabajo para elaborar una prenda
fina de alpaca, que compita en las grandes
ligas. Considera que apenas está
empezando, aunque hoy alista maletas
para ir a París, a su segunda exposición
en el Pret a Porter. “Con la alpaca sí se
puede hacer productos de moda para la
gente joven, algo fino y a la moda”, dice.
La transformación vale la pena. Gana un
país, como en el caso de la marca “Hecho
en Bolivia”, de Liliana
Castellanos. Gana la industria de la
moda de ese país. Ganan los alpaqueros,
criadores de alpaca, que antes vendían
su libra de alpaca a 30 centavos de
dólar y ahora obtienen más de cinco
dólares por ella. Y ganan quienes lucirán
las hermosas prendas. |