El
fútbol en Sudamérica tiene que reinventarse
permanentemente para
sobrevivir. Aquejado desde siempre por problemas dirigenciales
de organización
y malos manejos de los recursos económicos disponibles,
en los últimos años
sufre una realidad de la que parece difícil salir:
los clubes europeos -con
billeteras siempre más generosas- contratan a
las figuras que sobresalen en
los torneos sudamericanos cada vez más anticipadamente.
Si antes se esperaba a
que un jugador hiciera un par de buenas temporadas en
Sudamérica y confirmara
su valía en algún torneo internacional,
ahora ya se salta a la garrocha esos
requisitos. Los juveniles que debutan y hacen un buen
partido el domingo es
probable que al siguiente fin de semana ya estén
manejando ofertas de Europa.
Así, los campeonatos nacionales sudamericanos
se quedan sin figuras y el nivel
de juego decae.
Frente a esta realidad marcada por el poder del dinero
en la que los grandes
se comen a los chicos, han surgido sin embargo alternativas
de éxito en
diferentes países. Los títulos ya no son
patrimonio de los equipos de mayor
presupuesto y popularidad, como se ha demostrado el 2007.
No basta con sacar
la billetera y reclutar a los principales jugadores para
ganar el siguiente
torneo. Está la alternativa del trabajo en la
sombra, del plan a largo plazo
con objetivos que se van cumpliendo por etapas, con paciencia
y confiando en
que el proyecto va bien encaminado más allá de
algunos reveses que son
inevitables en las canchas de fútbol. Muchos de
estos proyectos han sido
armados con presupuestos menores, y sí, han dado
resultado.
Ejemplos de éxito
En Argentina, acaso el país más
futbolero de la región, el 2007 terminó con
dos equipos chicos celebrando como grandes: el Arsenal
de Sarandí obtuvo
el
primer título en sus 50 años de historia al quedarse con la Copa
Sudamericana,
después de eliminar a equipos de mucho mayor peso como River Plate o América
de México. Mientras tanto, otro modesto dominaba el plano local, pues
el
Lanús, por primera vez, se adjudicó un título nacional en
Argentina al ganar
el Apertura 2007 sobre Boca Juniors. Para conseguir esta hazaña inédita
en sus
73 años de vida, la dirigencia del Lanús confió en el proyecto
de un técnico
de la casa, Ramón Cabrero, quien armó un equipo con muchos jugadores
provenientes de las canteras del equipo granate.
En el Perú se rompió una racha vigente desde 1990. Desde ese año,
los títulos
nacionales se los habían repartido a lo largo de 17 temporadas los tres
grandes del fútbol peruano: Alianza Lima, Universitario y Sporting Cristal.
El
2007, sin embargo, un equipo del siglo XXI se llevó la máxima corona.
Se trata
del Universidad San Martín de Porres, novedoso proyecto en el mercado
peruano
que imita las exitosas experiencias de instituciones de educación superior
mexicanas involucradas en el fútbol. Con un presupuesto manejado con
inteligencia, respetando siempre al jugador y al comando técnico y exigiendo
de ellos las mismas cuotas de profesionalismo que se les entregan en sus pagos
puntuales, la San Martín ahora va por el salto internacional con su primera
participación en una Copa Libertadores. Lo acompañará en
esta edición 2008 de
la Libertadores otro modesto del fútbol peruano que se coronó ganador
del
Torneo Clausura con la misma receta: el Bolognesi de Tacna, quien confió en
el
técnico debutante Juan Reynoso hasta el final, a pesar de haber estado
durante
muchas fechas en peligro de perder la categoría.
En el fútbol boliviano se rompió también el dominio local
ejercido por los
equipos de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, con Bolívar y Wilstermann
como
grandes referentes. El campeón nacional fue el San José de Oruro,
que no
lograba el título desde 1995, y será acompañado en la actual
edición de la
Copa Libertadores por otro equipo chico que debutará en este torneo: el
Real
Potosí, que sorprendió en Bolivia al ganar el Apertura 2007.
En Paraguay y Uruguay, el 2007 tampoco fue un año propicio para los
tradicionales equipos grandes. En tierras paraguayas está viviendo un
gran
momento el Libertad, que ganó el campeonato nacional por segundo año
consecutivo en apretada final sobre el Sportivo Luqueño. Libertad suma
así 12
títulos en Paraguay, muy lejos aún de los poderosos Olimpia y Cerro
Porteño,
que tienen 38 y 27 coronas, respectivamente. Muy similar fue la situación
presentada en Uruguay, país tradicionalmente dominado por la rivalidad
futbolística entre Peñarol y Nacional, equipos que suman juntos
nada menos que
88 campenatos nacionales. Pues bien, el campeón de la temporada 2006-2007
en
junio del año pasado (Uruguay, como Argentina y Venezuela, aplica un
calendario similar al de las ligas de Europa) fue el Danubio, y el ganador del
Apertura 2007 fue el Defensor Sporting. Danubio y Defensor tienen cada uno
tres títulos nacionales en Uruguay, y siempre han estado varios escalones
por
debajo de Peñarol y Nacional.
En el resto de países de la región, si bien no alcanzaron los títulos
nacionales, hubo equipos chicos que fueron protagonistas a lo largo de la
temporada 2007. Es el caso de la Universidad de Concepción de Chile (otra
institución educativa que entra con buen pie al fútbol), que el
2003 debutó en
Primera División, el 2004 participó en Copa Libertadores y quedó segunda
en el
Torneo Clausura 2007 de Chile, detrás sólo de Colo Colo. En Venezuela
también
fue subcampeón del Torneo Apertura 2007 en diciembre un ilustre desconocido:
el Deportivo Anzoátegui Sport Club, que recién a mediados del 2007
había
logrado el ascenso a la Primera División de su país. La Equidad,
en Colombia,
también le dio pelea al Atlético Nacional de Medellín hasta
el final por el
título nacional del 2007. Este equipo bogotano de nombre singular es parte
del
organismo cooperativo La Equidad Seguros, y logró el ascenso a la máxima
categoría del fútbol colombiano el 2006.
Así van surgiendo nuevos nombres en el fútbol sudamericano, llamado
por
necesidad a la renovación permanente. ¿Seguirán las sorpresas
este 2008? |