Madrid.
Dos y media de la
madrugada. El frío de la
capital española ya cala
en los huesos a esas
horas.
Chaquetas, bufandas y
algún cigarrillo ayudan a los
madrileños a combatir las
bajas temperaturas. Pero a
esa hora dentro de la discoteca
Juanchito de
Fuenlabrada el ambiente es
otro. Un ¡Qué hubo, parce! en la puerta de
entrada delata que se
trata de una fiesta colombiana.
Dentro, el local está abarrotado de
público que ha pagado hasta 50 y
90 euros (general y VIP, respectivamente)
para ver a uno de los
artistas del momento en
Colombia: Jorge Celedón.
Desde hacía un año y medio
que el cantante no pisaba
Madrid, a pesar de que a principios
de este año tenía
programado un
concierto.
Problemas de
visado impidieron
que
llegara.
Detrás del escenario Jorge atiende a un
grupo de privilegiados fans que no dudan
en hacerse la “fotico” del momento y, por
supuesto, nos brinda un tiempo para la
entrevista. “Es una persona muy sencilla”
nos dice su manager cuando le preguntamos
por la posibilidad de conversar con el
cantante antes del concierto.
Celedón inició su carrera desde muy
pequeño cantando en todo festival donde
pudiera. Pero su mejor escuela fue al lado
de su tío Daniel Celedón, del Doble Poder
del Vallenato, con quien aprendió muchas
de las cosas que ahora muestra sobre el
escenario. Su consagración definitiva fue al
lado del Binomio de Oro de América con
los que grabó tres discos con temas
memorables como No pude olvidarte,
Parrandita parrandón, Olvídala o Niña
bonita.
Tras esa etapa decidió abrirse camino
junto al estupendo acordeonista Jimmy
Zambrano (de Los Diablitos). Desde entonces
no dejaron de cosechar éxitos con
temas como Ay hombre, Cuatro rosas o
Esta vida. Han recibido premios en
Colombia, Venezuela, Estados Unidos; y
con esta es la segunda nominación a un
Grammy latino en la categoría
Vallenato/Cumbia.
Pese a las altas horas de la madrugada,
nadie se impacienta en la discoteca. Saben
que estos conciertos comienzan muy tarde.
Además el whisky, el Ron Viejo de Caldas,
la cerveza y el vallenato que bailan muy
pegadito las parejas; alegran la noche.
Del valle para el mundo
Celedón recuerda aquellos tiempos en los
que el vallenato o la música del valle-nato
(nacida en el valle), como la describe su
compatriota Carlos Vives, no era bien vista
por la gente de alta sociedad que hoy,
como todos, baila al ritmo del acordeón
caribeño.
“Como muchos géneros al principio el
vallenato no fue aceptado por la sociedad. Estuve hablando
con Don Omar sobre el reggaetón y me dijo que pasó lo
mismo con ese género. Antes el vallenato estaba
vinculado al sector campesino
pero ahora se escucha en toda Colombia, Venezuela y muchos
otros lugares del mundo. Hubo muchos grupos que lo llevaron
por el
mundo, pero fue Carlos Vives quien terminó de internacionalizar
el vallenato”,
precisa.
Y aunque su compatriota tuvo que fusionar el vallenato
con otros ritmos
para darlo a conocer mundialmente, Jorge Celedón
sigue mostrando el
género de raíz, el que se baila en los pueblos
más profundos del caribe
colombiano. Eso no impide que el artista se atreva a probar
nuevas fórmulas,
como la que grabó en un DVD en vivo junto a una
orquesta sinfónica.
Sobre el escenario violines, chelo, piano entre otros
instrumentos mezclados
con el acordeón, la caja y guitarras típicas
del vallenato. “Siempre nos
vamos a estar nutriendo de nuevos instrumentos y nuevos
sonidos porque
como toda la música el vallenato está abierto
para eso también”, afirma.
Nuevas fusiones
Otra prueba de ello es el tema que grabó junto
al salsero Víctor Manuel,
una combinación de vallenato con salsa llamado
No todo puede llamarse
amor en la que el puertorriqueño demuestra su
versatilidad junto a
Celedón. ¿Se animará Jorgito a entrar
a la salsa algún día? “Lo que hicimos
con Víctor fue sobre todo para disfrutar la canción.
A mí me encanta
la salsa y la respeto aunque estoy con las puertas abiertas
para lo que
venga”, dice.
En un concierto no es bueno hacer esperar al público
más de la cuenta y
Jorge Celedón lo sabe. Se nota que sus seguidores
están impacientes
por ver a su artista. Y Jorgito conoce lo importante
que son sus compatriotas
a la hora de difundir su música. “Las mujeres
colombianas son las
que más han colaborado para que mi música
suene mucho y
vaya muy lejos”, comenta entre risas.
El presentador anuncia a Jorge. El cantante aparece sobre
el escenario. Lleva una chaqueta a rayas con un estampado
de la Virgen María y Jesús en la espalda.
El público aplaude
y levanta sus copas en señal de bienvenida. En
los altavoces
se escucha un Ay hooooombreeee,
grito de guerra
del cantante. La madrugada
se calienta.
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