La
lucha contra todos los excesos
del régimen de Alberto Fujimori y
su siniestro asesor, Vladimiro
Montesinos no sólo se libró en
las calles del Perú. España también
vio
cómo peruanos residentes en este país
salieron a las plazas para pedir al
Estado español y a los organismos de
derechos humanos que apoyaran la
lucha por devolver la democracia al
Perú.
Siete años después el hombre que
renunció por fax a la presidencia (16 de
setiembre del 2000) desde Japón, volvió
a Perú, detenido, extraditado desde
Chile, para ser finalmente juzgado por
sus delitos. Regresó el 21 de setiembre
pasado, llevado por la policía
desde Santiago de Chile hasta Lima.
Por una decisión del presidente Alan
García, no se le puso esposas ni se vio
una sola imagen del ex presidente
detenido en la TV. Pero los peruanos,
tanto en Perú como en España y todo
el mundo, sabían que una larga lucha,
en la búsqueda por justicia, terminaba
y otra empezaba ese día.
Siete
años atrás
Corría el año 2000 cuando se formó la
Plataforma de lucha por la Democracia
en la que participaron, por primera vez,
todos los partidos políticos peruanos
con representación en este país.
También se formó, por ciudadanos
independientes, el Movimiento por la
Defensa de la Democracia en el Perú.
Ambos tenían el mismo objetivo:
luchar por la salida de Alberto Fujimori
del poder. En Lima, éste conducía el
proceso de su re-reelección, imponiendo,
contra viento y marea, un tercer
mandato.
En ese entonces al frente del gobierno
español estaba el Partido Popular (PP),
presidido por José María Aznar. En una
entrevista al ex mandatario Alejandro
Toledo publicada en abril del 2001 por
el diario El Mundo, el entonces canddato subrayó,
con claro fastidio, la
aprobación que dio Aznar a la re-reelección
fraudulenta de Fujimori. Sólo
después del pronunciamiento de la
Unión Europea sobre la falta de garantías
en las elecciones de la segunda
vuelta, Aznar tuvo que matizar sus
declaraciones para coincidir con el
organismo europeo.
Mientras tanto los peruanos convocaban
a diversas manifestaciones en Sol,
la Plaza de España o en actividades
donde el entonces embajador del Perú
en este país, Carlos Pareja (designado
por el gobierno fujimorista, hoy, como
alto funcionario de la Cancillería peruana,
trabaja en Palacio de Gobierno
junto al presidente García) se hacía
presente. Fue así que los españoles
pudieron ver en directo el lavado de
banderas, acto que representaba el
deseo de “lavar de la corrupción” al
Perú.
Hoy: alegría
y preocupaciones
Creo que todos los peruanos estamos
muy contentos y satisfechos con la
extradición de Fujimori al Perú.
Confiamos en la justicia peruana para
que le aplique todo el peso de la Ley
por los delitos de corrupción y lesa
humanidad cometidos”, señala el delegado
del APRA en Madrid, Manuel
Gálvez. El dirigente, quien formó parte
de Plataforma Democrática, aclara que
el actual Gobierno peruano, que dirige
su partido, no olvida ni perdona, pero
tampoco tomará venganza por la persecución
política que sufrió Alan García
Pérez. Se refiere al intento de detención
de García, el 5 de abril de 1992.
Para Ángela Balarezo, representante de Unidad
Nacional, ésta
es una buena oportunidad para que el Poder
Judicial peruano demuestre su independencia y deje de
lado la supuesta
alianza que habrían hecho el fujimorismo y el
aprismo. “El
Poder Judicial
tiene que demostrar al Perú y a la comunidad internacional
que es independiente.
Este juicio será un antecedente para que otros
presidentes sepan
que están al servicio del pueblo y no para servirse
del pueblo”, recalca.
Wilfredo Contreras sufrió en carne propia la persecución
por parte del régimen
fujimorista. Tuvo que salir como exiliado político
gracias a la ayuda de
Amnistía Internacional. Hoy en día es el
vocero de la Coordinadora de
Inmigrantes (COIN) que trabaja a favor de los residentes
extra comunitarios.
Sus palabras dan en el clavo de lo que pueden sentir
algunos migrantes
peruanos: “Fujimori está recibiendo un trato
exquisito ya que se encuentra
en una cárcel dorada. Muchos de los inmigrantes
que vivimos en España ya
quisiéramos un lugar como en el que él
está recluido”,
afirma.
Dos habitaciones acondicionadas en el local de la Dirección
de
Operaciones Especiales de la Policía, en el ex
fundo Barbadillo, (Ate, Lima)
son el lugar de reclusión temporal de Alberto
Fujimori. Sus juicios empezarán,
según lo anunciado por el presidente de la sala
que lo procesará, el
próximo 26 de noviembre. La batalla judicial en
Perú ha empezado.
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Más
datos
Casos de corrupción, espionaje y venta
de armas originados en el régimen de
Alberto Fujimori y su socio Vladimiro
Montesinos se extendieron más allá de
las fronteras peruanas. Algunos están
vinculados a España:
Claus Corpancho:
Fue detenido en enero pasado en
Tenerife. Buscado por la justicia peruana
por formar parte del grupo empresarial
que, entre 1990 al 2000, negoció
con Montesinos la asignación de licitaciones
para la adquisición de armas,
los aviones MIG 29, material de guerra
y la construcción de viviendas para la
Policía. Perú tramita su extradición.
BBVA:
Investigación del juez Baltasar Garzón
sobre presunto pago de 112 millones
de dólares a Fujimori y Montesinos
para facilitar la adquisición del Banco
Continental de Perú. En el 2002
Garzón interrogó a Montesinos en su
prisión en Perú sobre el caso, del
que
no se conocen más avances.
Venta de armas:
Según afirmó al diario estadounidense
Los Angeles Times el traficante de
armas turco, Sarkis Soghanalian, en
1999, al realizar una operación de
triangulación de armas de Jordania en
la que estuvo involucrado Montesinos,
le ofrecieron “pagar en efectivo a través
de la Embajada peruana en España”.
La embajada de Perú en Madrid negó
realizar comentarios al respecto.
Espiaba a Toledo:
Un agente del Centro Nacional de
Inteligencia (CNI) de España, Roberto
Florez García, se infiltró en las filas
de
Perú Posible, el partido de Alejandro
Toledo. Fue en el 2001. |
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