La
cirugía estética ya no es un
lujo exclusivo de gente rica y
famosa. Lo dicen los números:
en España se realizan 882
operaciones al día, un récord en
la Unión Europea. Las 320 mil
pacientes al año sólo son superadas
por pacientes de Estados
Unidos, Brasil y Venezuela. Pero
al mismo tiempo, las mujeres
españolas son las que más viajan
al extranjero para someterse a
estas cirugías. Colombia,
Venezuela, México, Argentina y
Brasil se encuentren entre los
destinos favoritos de estos turistas/
pacientes. Forman parte de un contingente
cada vez más grande,
que elige realizar lo que
se conoce como ‘turismo de
salud’. Viajan, conocen, disfrutan
y se operan, todo en una.
Pero el precio también influye. Incluso
pagando tiquetes y alojamiento, el ahorro
puede estar entre dos mil y ocho mil euros,
según la complejidad del tratamiento.
Los procedimientos más comunes (liposucción,
rinoplastia y cirugía de los párpados) cuestan
en
España entre 2.500 y 3.500 euros, y se pueden
pagar a crédito. El aumento de pechos (entre 3.500
y 4.500 euros), y el lifting facial (entre 4.000 y 6.000
euros) son cirugías muy populares y cada vez más
al alcance de la clase media.
El turismo de salud
Hace ya más de una década era un fenómeno
discreto
y aislado. Ahora es un gran negocio.
Para Fernando Vega, cirujano plástico pionero
en importar pacientes extranjeros a Colombia,
esto se debe a “la excelente calidad profesional”
de los médicos en ese país. Afirma que
han alcanzado tal nivel, que “Colombia recibe
ahora pacientes que desean corregir operaciones
defectuosas practicadas en España o
Estados Unidos”.
En Colombia el boom de las cirugías estéticas
a
pacientes que vienen de fuera del país
ha generado una alianza sin precedentes
entre el sector médico y el
turístico. La principal asociación
hotelera, Cotelco,
registra 30 mil ‘turistas
estéticos’ que visitan el
país cada año.
Hay otros incentivos para
quienes deseen operarse en
Colombia. El ‘paquete’ incluye
tiquetes aéreos, alojamiento,
comida, cirugía plástica, transporte
entre la clínica y el hotel, y
la visita a sitios turísticos de
Bogotá, Cali, Medellín,
Barranquilla o Cartagena. El precio cuenta, por supuesto.
De acuerdo con Darío Cabello,
cirujano plástico de reconocimiento internacional,
un profesional
acreditado por la Sociedad Colombiana de Cirugía,
cobra la mitad
de los precios que se aplican en Europa o Estados Unidos.
Ventajas y desventajas
Helena Mazzillo, italiana nacionalizada en España
y oficinista de
37 años, se sometió a lipoescultura y aumento
de mamas el año
pasado en Barranquilla. Escogió Colombia por las
buenas referencias
que tiene de sus médicos en el campo estético.
El inconveniente radica en que ahora la separan miles
de kilómetros–vive en Valencia- del cirujano
que la operó,
Rodney Morillo,
y no puede consultarlo cada vez que quiere.
Y el ‘postoperatorio’ no es breve. “Puede
pasar un año hasta que
ves los resultados finales. Éste es a veces el
tiempo que tarda en
desinflamarse el cuerpo”, explica Helena.
Pasó un mes en Barranquilla después de
la lipoescultura y del
aumento de mamas, asistiendo a un SPA con masajes, todo
por 4
mil euros. En España le hubiera costado 12 mil
euros.
Morillo recuerda que ya en Latinoamérica se dispone
de la misma
tecnología que tiene el primer mundo. “Además,
en Colombia se practican
tratamientos más intensivos, y es posible
hacer una abdominoplastía y una
dermolipectomía (implante de glúteos)
en un mismo proceso quirúrgico de
seis horas de duración, todo por un
costo de 4.500 euros”, añade.
“La
diferencia se nota”
Marisol Cano, andaluza de 32 años,
asegura que en España nunca se
hubiera podido pagar la abdominoplastía
y el aumento de busto.
Madre soltera, camarera en un bar del
centro de Madrid, fue la última de un
grupo de tres amigas españolas en
decidirse a viajar juntas, en el verano
del 2004, para someterse a diversos
tratamientos estéticos en Bogotá.“Mis
padres no estaban de acuerdo”,
dice, “hasta quisieron pagarme parte
del la operación con tal de que fuera
en Cádiz”.
No se arrepintió de no hacerles caso,“y
ahora conservo un bonito recuerdo
de Cartagena de Indias, donde pasamos
los últimos días”, comenta. “Y
si hubiéramos pagado la pasta que
costaban las operaciones en España,
pues entonces nada de mostrar las
tetas nuevas el verano siguiente en
Conil de la Frontera (Cádiz)”, dice.
Y hace cuentas: los dos procedimientos
costaban en España nueve mil
euros, y en la clínica de Cirugía
Estética de Los Andes de Bogotá, no
más de cuatro mil.“¡La diferencia
se nota!, ¿o no?”,
pregunta
riendo Marisol.
Según Morillo, para poder reír como
ella es muy aconsejable ponerse en
manos de un verdadero cirujano estético,“y
nunca creer en aquellos anuncios
que prometen milagros”.
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