Nancy Maldonado nos sorprende con “un arroz con verduritas al cilantro
y pollo macerado en especies”. También con sus “patatas rellenas de
virutas de pollo con lactonesa y aguacate”. Traducido a las expresiones
que se usan en Perú, se trata simplemente de arroz con pollo y causa
limeña.
El gran problema de los peruanos es que no sabemos vender nuestra comida,
dice Nancy. Y es que la gastronomía peruana es de lo más variada y rica
y ya empieza a ser reconocida mundialmente. Cada dos semanas es infaltable
en el menú del restaurante donde ella trabaja como chef en Barcelona, un
plato peruano. Nancy ha encontrado una forma peculiar y refinada de presentar
la sabrosa culinaria de su país. Goza de total libertad para ello: los
dueños se han dado cuenta que sus recetas cautivan a los paladares de sus
comensales.
Todo buen cocinero tiene su secreto de sabor. El de Nancy procede de sus
orígenes, cuando de pequeña su madre le preparaba delicias que la hacían
chuparse los dedos. Combina los gustos y sabores guardados en su memoria con su creatividad para dar paso a nuevos platos.
Sin pretender conocer las intimidades de
su cocina, ella misma nos confío que como
ingrediente de sus comidas utiliza un pelín de
ají panca o amarillo, no mucho porque el paladar
español no está acostumbrado. También
algo de jengibre o cilantro, según sea el caso.
La aceptación ha sido formidable.
Los platos de mayor demanda en su menú son
el “ají de gallina” y el “chicharrón de pescado”,
presentado como “crujiente de pescado con
lactonesa aromatizada con eneldo”. El postre
preferido es el conocido como “tres leches” que
ella prepara con un agregado de zumo de piña.
Hace poco Nancy propuso tener durante un
mes “Los viernes peruanos” en el restaurante.
Lo llamó PerúdegusARTación porque, además
de la presentación de platos típicos de su
país, el restaurante se expuso también una
muestra de arte contemporáneo en la que participaron
12 jóvenes artistas peruanos. Siete de
ellos, pintores que presentaron retratos.
Además, dos muestras fotográficas, una llamada
Vintage, reciclaje de la moda y la otra,
impresionantes imágenes captadas por el lente
de un huancaíno que vivió en Berlín y ahora
estudia en España. El artista hace una comparación
nostálgica de su pueblo en la serranía
peruana con un rincón alemán, todo a través
de sus fotos. También se presentó video-arte
con música electrónica y una escultura de
muñecas articuladas, robustas y sensuales. Un
curador se encargó de la puesta en escena.
Todo en perfecta armonía con la gastronomía,
cultura pura del Perú.
La idea, dice Nancy, fue presentar la otra cara
del Perú. No el que sale en las noticias, ni la
típica imagen de Machu Picchu, sino el arte de
estos jóvenes, en cuyas obras se muestra esa
amalgama del Perú con influencias españolas
o de otras fuentes.
El plato de fondo en esta muestra artística lo
puso la misma Nancy, quien de entrada encandiló
a todos con una copa de pisco sour. Luego
ofreció cinco muestras del arte culinario peruano:
ceviche, tamal, tiradito de pescado, choros
a la chalaca y causa. Le siguieron el seco con
frejoles, carapulcra y ají de gallina. El pastel de
la cereza, deliciosos brownies de lúcuma. Éxito
total: los viernes el restaurante estaba abarrotado,
la gente hacía cola esperando turno.
Nancy Maldonado llegó hace ocho años a
España. Es actriz de profesión pero en un mercado tan competitivo ha descubierto que la cocina es la mejor
forma de desarrollar su creatividad y libertad artística.
Sonidos del Perú
Una quijada de burro, una caracola marina, una ocarina (silbato
de cerámica) y las chajchas (elaboradas con pezuña de alpaca o
cabrito) son algunos de los instrumentos musicales usados por
este grupo llamado Sakapatú. Su nombre proviene de la frase
afroperuana “saca para tu lado”, que repetido varias veces con el
acento afro se convierte en tal.
La quena, la zampoña, el cajón peruano, la cajita, el charango y
la guitarra terminan de componer los instrumentos de este grupo
musical integrado por peruanos y chilenos, que interpretan canciones
andinas y afroperuanas.
En el sótano del edificio donde ensayan nos cuentan que incursionaron
en este estilo musical hace casi tres años, cuando ganaron
el IX Festival de Músiques del Món organizado por la
Fundación La Caixa. El evento destacaba el trabajo de artistas de
música tradicional. Gracias a este reconocimiento empezó su
popularidad y recibieron el financiamiento para dar 60 conciertos
durante dos años por toda España. Las presentaciones incluyeron
la puesta en escena de un montaje llamado “Sakapatú: un viaje
por la música andina”.
Se trataba de conciertos didácticos dirigidos a las escuelas. Los
integrantes del grupo se presentaban vestidos como incas y
narraban la historia de la cultura andina, su organización, la llegada
de los españoles, el choque cultural, el intercambio cultural,
todo musicalizado. En una segunda parte explicaban cómo nace
la música y el origen de instrumentos como el cajón peruano. El
trabajo contó con la investigación musical que realizó un experto
de La Caixa.
Después de este primer gran paso, que los lanzó a la fama, su
tarea más difícil es mantenerse. Por eso ahora están buscando
un manager y consolidarse como grupo, dice William Aravena.
Sus canciones, como aquellas que inspiraron a la música afroperuana–los esclavos negros llegaron de Africa al Perú tras la conquista
española- narran los problemas del inmigrante, hablan de racismo,
pobreza y poca tolerancia.
Los Sakapatú dicen ser voceros de la gente olvidada, los excluidos.
Uno de sus temas, “No me olvido”, compuesto en ritmo de
landó, dice: “pies descalzos sobre la tierra donde nació/caminan
hacia la escuelita números dos/ de un pueblito perdido en lo alto
de/ una tierra que la gente olvidó…”
Ahora trabajan en otra canción, Festejo en Cayuco, con ritmos
afroperuanos que describen el drama de los migrantes africanos.
Sus canciones son por lo general festejos, landós, marinera, valses,
huaynos y sayas.
En sus planes están grabar un CD con 12 temas musicales propios.
Ya tienen preparados cinco y trabajan en los arreglos del
resto. El disco saldrá con raíz afro peruana, comenta
William. Entonces, “a sacá camote con el pie…” |